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ABRIRSE A RECIBIR LOS REGALOS DE DIOS

Algunas veces, debido a los horarios de trabajo de la gente, se realizaba al mismo tiempo la oración vespertina para el público y la oraison para los Oblatos. A menudo hemos visto la importancia que Eugenio daba a esta meditación vespertina antes de la Eucaristía, que la tradición Oblata conoce como “oraison.” Se trataba de una oración informal, en la que cada quien estaba en comunión con Dios y con sus seres queridos, en la Comunión que Jesucristo hacía posible. En ella recibía la fortaleza para su ministerio.

Al escribir al Superior de la comunidad de N.D. du Laus, Eugenio acentúa su importancia para la comunidad y marca que la misión externa de los Oblatos debe adaptarse a una parte de este tiempo en oración comunitaria.

La oración de la tarde debe hacerse siempre a las siete y media, durante la media hora que precede a la cena. Para no privar al que dirige la plegaria vespertina de toda la oración de la comunidad cuando ambas coinciden, procuren que la plegaria no dure en total más de quince minutos. Ésta en ningún caso debe ir más allá de los veinte minutos, pero menos del cuarto de hora cuando coincidan los dos ejercicios.
Como la comunidad debe hacer su oración ante el Santísimo y la capilla interior no tiene la sagrada Eucaristía, es necesario que quien dirija la oración de la tarde para los fieles, lo haga con voz muy moderada para no perturbar a la comunidad. Siempre he protestado en contra de los gritos que daban en Marsella, que yo oía desde casa.

Carta a Jean Baptiste Honorat, Agosto 26, 1826, EO VI núm. 252

 Para Eugenio, la misión Oblata debía fluir desde y ser alimentada por la oración comunitaria, al tiempo que la experiencia de la misión enriquecería la oración del misionero.

 

“Cuando meditas u oras… renuncias al control y encuentras la respuesta, abriéndote a recibir el regalo de Dios.”   Erin Gray

ORAISON: COMUNIÓN CON TODOS LOS SERES QUERIDOS EN LA AMOROSA PRESENCIA DE JESÚS

De peregrinaje en Loreto, vemos en práctica el otro estilo de oración central de Eugenio. A lo largo de su vida, siempre trató de estar consciente de la presencia de Dios en su corazón en todo lo que hacía – así como también llevaba en el corazón a todos sus seres queridos: su familia Oblata y su familia de sangre.

Esta mañana tuve la dicha de ofrecer el santo sacrificio en la venerada casa donde estuvo el Hijo de Dios…lo ofrecí por la familia, extendiendo mi intención a los que son dignos de formar parte de ella …

Un momento importante para Eugenio cada tarde es lo que conocemos como oraison,   momento de comunión con todos los que estaban cercanos a él, en la presencia Eucarística de Jesús. (cf. http://www.eugenedemazenod.net/esp/?p=795  y otras entradas en el portal, al entrar y buscar “oraison”)

Todos nuestros amigos no se extrañarán de que me haya ocupado de ellos en la capilla ayer, rezando una breve oración por cada uno de ellos en particular. No salí hasta que el cansancio me obligó.
La piedad de los fieles que vienen a la capilla y no salen de allí sin haber besado varias veces los muros con una efusión de afecto muy conmovedora, inspira ternura y lleva a uno a compartir sus sentimientos

Carta a Henri Tempier, Mayo 7, 1826, EO VII núm. 239

 

“La poesía es Eucarística para mí. Tomas en tu cuerpo el sufrimiento de alguien, su pasión llega a tu cuerpo y al hacerlo, conversas, tomas comunión y formas una comunidad con los demás.”   Mary Karr

COMUNIÓN CON LOS DEMÁS

Eugenio describe el viaje por carruaje de Génova a Roma, a Henri Tempier.

¡Había sido tan feliz durante el viaje! El Señor me había hecho sentir tanta dicha en el altar al que subía todos los días, a pesar de los hermosos discursos, los razonamientos interminables del P. Jesuita que viajaba conmigo, y a quien el café a las tres de la mañana era tan necesario como el aire vital que debía respirar. 

Eugenio se refiere a la ley de ayuno total a partir de la medianoche, para poder celebrar Misa y recibir la Comunión durante el día.

Nuestros ejercicios, nuestras conversaciones en el coche donde nos encontrábamos cuatro revestidos del sacerdocio, el agrado de encontrarnos dos veces al día, con cuatro religiosas carmelitas Descalzas, que viajaban junto con nosotros, y más todavía que esa sociedad, la costumbre del recogimiento interior, que me daba la facilidad de trasladarme en espíritu sea junto a vosotros, sea al obispado, sea a nuestras casas a las misiones

 Carta a Henri Tempier, Noviembre 26, 1825, EO VI núm. 208

 La “costumbre del recogimiento interior” es algo que encontramos a menudo en su diario: la habilidad de reconocer a Dios doquiera se encontrara, sin importar cuánta actividad hubiera a su alrededor, y a través de esta “oraison” estar profundamente en comunión con su comunidad Oblata.

 

“Espero estar en comunión con la gente, que es lo más importante.”    Papa Juan Pablo II

EN PRESENCIA DEL MISMO SEÑOR

A pesar de todos sus compromisos por su ministerio, Eugenio siempre insistía en que los Misioneros celebraran juntos los misterios de Pascua en sus comunidades como una familia. Estando en París, era la primera vez en 7 años que no estaba en su comunidad de Aix para estas ceremonias, y escribió el Jueves Santo:

Tengo el corazón oprimido, mi querido Courtès, al salir de la Iglesia en la que acabo de ofrecer el santo sacrificio en medio de un pueblo desconocido, en una tierra, por así decir extranjera, lejos de vosotros, de quienes no he estado nunca separado en este memorable día. Sí, es la primera vez, desde que nos hemos reunido, que no he celebrado la Pascua con mis hermanos. Por eso estoy inconsolable por esta inmensa privación. Para suavizar mi pena he dicho la Misa más o menos a la hora en que os sabía reunidos para “Dominicam Coenam manducare” [ed. “Para tomar la Cena del Señor”]

Estando fuera, recurrió a su modo usual de mantenerse unido a su familia religiosa: la oraison

Pero aunque en la presencia del mismo Salvador, mi corazón sentía todo el peso de la distancia que nos separa, y aunque por la precaución que había tomado, celebráramos al mismo tiempo el mismo misterio, no lo celebrábamos sin embargo juntos, y mi aislamiento en parecida circunstancia me arrancaba unos suspiros hasta en el altar, donde no me veía rodeado de mi excelente y muy amada familia.

Carta a Hippolyte Courtès, 27 Marzo 1823, EO VI n 98

 

“El nivel más profundo de comunicación no es la comunicación, sino la comunión. Es silenciosa… va más allá del habla…más allá del concepto.”         Thomas Merton

ENCONTRÉMONOS ALLÍ DONDE GOBIERNA SU AMABLE CORAZÓN

Eugenio era todo corazón, además de intuitivo, expresaba y actuaba según sus intuiciones. Tan pronto como conoció a Joseph Guibert, pensó: “me parece que de nuevo he encontrado algo de mí mismo” – él reconoció en este joven a alguien que tenía su mismo espíritu. Ahora que Guibert formaba parte de los Misioneros, Eugenio se consideraba su padre en la vida religiosa y le expresaba su afecto paternal:

Estemos pues siempre unidos en el mismo espíritu, y rezad por mí que os he amado tanto, y el primero.
Por mi parte me ocupo con frecuencia de Vd. ante el Señor. Es ante su amable corazón que os cito.

Carta a Joseph Guibert, 19 Marzo 1823, EO VI n 97

Eugenio concluye refiriéndose al secreto de la oración de comunión que nosotros los Oblatos conocemos como la “oraison”. En un mundo sin medios de comunicación inmediatos, era, a través de la oración, como Eugenio mantenía el contacto con los miembros de su familia religiosa cuando se encontraba físicamente separado de ellos.

Donde sea que experimentemos el amor de Dios orando juntos, estamos unidos por un mismo fin”.

CUÍDEME EN LA PRESENCIA DE DIOS

Escribiendo a su madre durante la agotadora misión de Brignoles, Eugenio le recuerda su necesidad de ser sostenido por su oración. Él necesita ser cuidado por ella en la presencia de Dios.

Pero, aunque físicamente separados, podemos estar presentes en espíritu. Y ciertamente necesito que se ocupe de mí ante Dios, porque no es poca cosa estar encargado de un ministerio como el que me ha sido impuesto…

Carta a su madre, el 16 de enero 1821, E.O. XIII n. 35

La forma de oración preferida por Eugenio era la de estar presente a otra persona estando ambos en la presencia de Dios. Era una cuestión de poner en práctica la promesa de Jesús: “donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos”. (Mateo 18:20).

Trece años antes le había escrito a su madre en términos parecidos y, a menudo, hizo lo mismo en los años siguientes:

Ah! mi querida mamá cree que esta noche no he estado con Vd?…Oh sí!, mi buena madre, hemos pasado juntos la noche al pie de los altares, que me representaban la cuna de Belén; juntos hemos ofrecido nuestros dones a nuestro Salvador, y le hemos pedido nazca en nuestros corazones y fortalezca todo cuanto es débil…
Busquémonos con frecuencia en el corazón de nuestro adorable Maestro.

Carta a su madre, el 25 de diciembre 1808, E.O. XIV n.37

Era una forma de oración de comunión plena y de soporte mutuo, que encontraremos usada por Eugenio de un modo constante con sus Misioneros – especialmente en el rezo de la tarde de la oraison.

 

Si hay dos personas rezando, allí hay tres. Si tres se encuentran para rezar, allí hay cuatro orando. Siempre hay uno más de los que puedes ver”   S. D. Gordon

DEBO HACERME INVISIBLE

Habiéndose recordado él mismo de los puntos cardinales respecto a su práctica espiritual, Eugenio modifica su horario diario.

Para esto es preciso no perder el tiempo y emplear bien el que me dejan los asuntos.
Nunca lo lograré si no me hago invisible durante ciertas horas del día.
Levantarme a las 5 o a las 4, 30.
La oración termina a las 6; de 6 a 10 debería ser invisible.

Las horas en las que deseaba “hacerse invisible”, era el tiempo que deseaba dedicar a actividades sin gente, aunque para la gente. Creía que era primordial, para su ministerio de predicacion y enseñanza, estudiar las Escrituras y la teología en forma diaria. Conservó esta práctica en Aix como predicador de misiones y profesor de la congregación de los jóvenes, al igual que luego en Marsella, como obispo. Además necesitaba de un tiempo específico para escribir y responder correspondencia:

Entonces, leer la S. Escritura hasta las 7,
la teología hasta las 8,
contestar o escribir hasta las 10.…

Notas de retiro, agosto 1817, E.O. XV n 144

ME ENCUENTRO CON VOSOTROS ANTE EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Casi todos los días estoy con vosotros ante el Santísimo cuando hacéis la oración de la tarde, me deleito con ese pensamiento en la capilla del Sr. Liautard, a la que voy a esa hora para adorar a nuestro divino Maestrol Piense en mí en ese momento.

Aquí nos encontramos con uno de los pilares de la práctica espiritual de Eugenio: su meditación de la tarde ante la Eucaristía a través de la cual, está en comunión con todas las personas que son importantes en su vida. En la tradición Oblata, llamamos a esta práctica “oraison”. Los escritos de Eugenio nos dan una idea de la importancia de esta práctica, especialmente cuando los miembros de su familia misionera se encontraban dispersos geográficamente.

La oraison era un tiempo de oración informal donde él podía estar en comunión con Dios y con sus más queridos, por medio de la Comunión que Jesucristo hizo posible. Aquí recibía la fuerza para hacer lo que fuera:

Es mi único consuelo porque me aburro lejos de vosotros; nada me compensa de nuestra separación.
Recemos por los ciegos o los malos que nos molestan

Carta a Henri Tempier, el 26 de julio 1817, E.O. VI n.18