ENCONTRÉMONOS ALLÍ DONDE GOBIERNA SU AMABLE CORAZÓN

Eugenio era todo corazón, además de intuitivo, expresaba y actuaba según sus intuiciones. Tan pronto como conoció a Joseph Guibert, pensó: “me parece que de nuevo he encontrado algo de mí mismo” – él reconoció en este joven a alguien que tenía su mismo espíritu. Ahora que Guibert formaba parte de los Misioneros, Eugenio se consideraba su padre en la vida religiosa y le expresaba su afecto paternal:

Estemos pues siempre unidos en el mismo espíritu, y rezad por mí que os he amado tanto, y el primero.
Por mi parte me ocupo con frecuencia de Vd. ante el Señor. Es ante su amable corazón que os cito.

Carta a Joseph Guibert, 19 Marzo 1823, EO VI n 97

Eugenio concluye refiriéndose al secreto de la oración de comunión que nosotros los Oblatos conocemos como la “oraison”. En un mundo sin medios de comunicación inmediatos, era, a través de la oración, como Eugenio mantenía el contacto con los miembros de su familia religiosa cuando se encontraba físicamente separado de ellos.

Donde sea que experimentemos el amor de Dios orando juntos, estamos unidos por un mismo fin”.

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