DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS: APRECIO DE LOS PAPAS HACIA LOS OBLATOS

Yendo contrario a los consejos de sus cardenales,  el Papa León fue claro en “que era su voluntad que nuestra Sociedad, cuyo valor parecía serle evidente, recibiera la garantía de una aprobación solemne.” En el lenguaje un tanto florido de la época, Eugenio explicaba:

¿Para qué recordar la afabilidad y delicadeza con que Su Santidad se dignó recibirme? ¿Y su extremada benevolencia, ciertamente muy por encima de mis méritos, que mantendrá en mi corazón sentimientos de agradecimiento y también de confusión? Respecto a la finura, a la aguda perspicacia y a la profunda sabiduría que el Santo Padre mostró en el curso de aquella conversación, nada podría expresarlo. Postrado a sus pies y muy tiernamente conmovido por la presencia del Vicario de Cristo, yo derramaba lágrimas  y escuchaba ávidamente cada una de sus palabras, como otros tantos ante el representante de Dios; apenas le di a conocer los motivos de mi viaje y de mi petición, lo comprendió perfectamente y discernió a la primera ojeada las grandes ventajas que de ello podrían resultar.
 ¡Oh maravilla verdaderamente sorprendente y que será siempre la alegría y el honor de la Congregación! En este asunto de máxima importancia para la Iglesia, para la Sociedad y para cada uno de nosotros, el Sumo Pontífice lo hizo todo por decisión propia y bajo el influjo del Espíritu Santo que le guía siempre en el gobierno de la Iglesia. ¿De dónde, en efecto, procede esa benevolencia, ese incansable cuidado de protegemos, ese celo que, por decisión de su poder supremo, apartó los obstáculos? Él mismo se dignó indicarme cómo cumplir todas las formalidades, designarme a quienes debía ir a ver, y hacerme anotar en su mesa,  sus nombres y direcciones. Pero, aún más sorprendente todavía, como el Prosecretario de la Sagrada Congregación encargada de los Obispos y Regulares (pues las funciones de secretario no estaban aún en manos de Mons. Marchetti, Arzobispo de Ancira, ese hombre eminente en todo género de ciencias y virtudes, a quien tanto debemos, por su gran diligencia en la ejecución de las órdenes del Sumo Pontífice),
Cuando dichas personas, después de estudiar el asunto llegaron a una conclusión  negativa, el Papa fue en dirección contraria a ellos:
como concluía el Prosecretario en el primer informe a Su Santidad sobre nuestro asunto, siguiendo las normas de dicha Congregación, que nuestras Constituciones deberían ser simplemente alabadas, nuestro Santísimo Padre, le hizo saber, con gran sorpresa para él, su deseo de que nuestra Sociedad, cuya utilidad le era manifiesta, recibiera la garantía de la aprobación solemne llamada “en forma especial” y así fuera constituida en la Iglesia como verdadera Orden de religiosos.

Carta a todos los Oblatos, Marzo 25, 1826, EO VII núm. 232

Recordamos el reconocimiento y admiración del Papa León XII por los Oblatos, al igual que por 200 años los Papas han admirado y apoyado a la Congregación. El Papa Pío IX estimaba mucho a Eugenio y estaban constantemente en comunicación. El aprecio del Papa Pío IX se cita frecuentemente, al reconocer a los Oblatos de María Inmaculada como “Especialistas en Misiones Difíciles.” El Papa Pablo VI y Juan Pablo II lo reconocieron en las ceremonias de beatificación y canonización de Eugenio, y en nuestros capítulos generales.

“Agradezco a todos ustedes el afecto que muestran al Sucesor de Pedro, que correspondo cordialmente, y con mayor razón por la devoción que tengo por su fundador, San Eugenio de Mazenod, así como por mi estimación por su Congregación, a la vez Mariana y misionera.” San Juan Pablo II, 2004

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DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS: LA INVITACIÓN A SEGUIR LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRA HISTORIA

En forma poética, Eugenio nos invita a re-leer los eventos desde la perspectiva de Dios:

Normalmente, la misma suerte nos esperaba. Pero la divina Providencia, que desde nuestra cuna nos ha rodeado de un cuidado especial y nos ha protegido a la sombra de sus alas, ha dirigido nuestros pasos y bondadosamente ha apartado los dardos de nuestros adversarios, y finalmente nos ha inspirado a confiar al Padre de todos los cristianos la preocupación por nuestra existencia, el celo que nos inspira a promover la gloria de Dios y la salvación de las almas, el deseo continuo de nuestra propia perfección, en una palabra, la suerte de nuestra pobre Sociedad naciente. La divina Providencia dispuso todas las cosas con fuerza y a la vez con gran suavidad, de forma que, desde la primera audiencia con el Santo Padre, pudimos presagiar el más favorable resultado.

Carta a todos los Oblatos, Marzo 25, 1826, EO VII núm. 232

Hoy en día, cada unidad Oblata podría hacer eco a los mismos sentimientos. Nuestros primeros misioneros – y cada uno de los Oblatos desde entonces – fueron enviados a lugares en los que pareciera haber “puertas cerradas” y obstáculos insorteables. Sin embargo, el Dios que nos ha amado desde nuestro inicio hace doscientos años, ha cuidado, protegido y guiado nuestros esfuerzos – y continúa haciéndolo.  Todos los miembros de la familia Mazenodiana somos invitados a re-leer nuestra historia y a reconocer la presencia de Dios detrás de cada suceso.

 

“Aprende a estar en contacto con el silencio dentro de ti y sabe que todo en la vida tiene un propósito. No existen los errores, no hay coincidencias, todos los eventos son bendiciones que recibimos para aprender de ellos.”   Elisabeth Kubler-Ross

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DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS: LA INVITACION A SER GENEROSOS, COMO DIOS HA SIDO GENEROSO CON NOSOTROS

Al ayudar a los Oblatos a comprender  y vivir la gracia de la gran bendición que Dios dio a la Congregación, Eugenio señala que tenemos la responsabilidad de responder en nuestra tarea con una calidad que se equipare a lo que Dios nos ha dado.

No hay nadie entre nosotros que, al felicitarse de la gracia obtenida, no comprenda a la vez la forma tan rigurosa en la que habremos de corresponder; la Iglesia tiene derecho a exigir un trabajo que no sea inferior al beneficio; ciertamente se trata de un favor que, como a mí, les llena de asombro, ya que sabían bien los obstáculos casi insuperables que se oponían a tan inesperada gracia.

Eugenio recuerda también cómo las puertas del Vaticano estaban firmemente cerradas a la aprobación de nuevas congregaciones religiosas – ¡sin embargo, Dios las abrió para nosotros!

Hacía ya tiempo que la congregación de los Eminentísimos Cardenales encargada de los asuntos y peticiones de los Obispos y Regulares, no concedía a nadie la aprobación previa, base de la decisión pontificia. Durante el año pasado, en conformidad con ese principio, negó el favor a varias Sociedades, cuyos jefes habían acudido personalmente a la ciudad eterna para solicitar la aprobación de la Sede Apostólica, y a pesar de todos los esfuerzos realizados, esos hombres venerables solo obtuvieron cartas de alabanza, en las que el Sumo Pontífice hace brillante elogio de su celo, pero omite hablar del Instituto y de las Reglas.

Carta a todos los Oblatos, Marzo 25, 1826, EO VII núm. 232

 Actualmente somos invitados a re-leer nuestra vasta historia como familia Mazenodiana y a responder a Dios “quien ha obrado maravillas por nosotros”, al renovar nuestro deseo de obrar maravillas para Dios, a través de nuestra dedicación a los más abandonados.

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DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS: EL LLAMADO A EXPRESAR NUESTRA GRATITUD A TRAVÉS DE UNA RENOVADA  APRECIACIÓN DE NUESTRAS REGLAS

¿Qué acciones de gratitud, dignas de tal favor podremos ofrecer al Dios tan bueno y tan grande?

Al continuar con su reflexión sobre el significado de la aprobación papal, Eugenio insiste en que la única forma en que podemos responder a la bondad de Dios hacia nosotros, es siendo fieles a nuestra oblación, para ser portadores de la Palabra más comprometidos y de llevar vida a través de una mayor apreciación del significado de nuestras Constituciones y Reglas.

¿Qué acciones de gratitud dignas de tal favor podremos ofrecer al Dios tan bueno y tan grande? ¿No hemos de cumplir los deberes de nuestra santa vocación, llenos del fuego de la piedad y una diligencia y alegría mayores que nunca?
Si hasta ahora, como ensayo, amoldando nuestra vida a esa Regla que nos es tan querida y que por su santo ordenamiento ha merecido el apoyo de los ilustres y venerados jefes de las diócesis que desde hace diez años recorremos sin cesar, predicando la penitencia, si hasta ahora, como portadores de la palabra de vida, hemos difundido la luz en los pueblos que hemos evangelizado, ¿qué ha de ser en adelante, ahora que, con la fuerza y el apoyo otorgado por la Autoridad Apostólica a nuestro Instituto así como a nuestras Reglas y Constituciones, nuestra Sociedad, todavía tan joven y reciente, se ha visto enaltecida con la dignidad de Congregación religiosa, igual que las venerables Sociedades que nos han precedido, por ejemplo, la de los sacerdotes de la Misión de San Vicente de Paúl, la del Santísimo Redentor, la de la Santísima Cruz y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, etc.?

Carta a todos los Oblatos, Marzo 25, 1826, EO VII núm. 232

 Nuestra historia de 200 años podría ser resumida como una de fidelidad al espíritu de las Reglas recibidas de la Iglesia, a través de San Eugenio. En el espíritu de esta carta, Eugenio invita a cada uno de nosotros a celebrar este parteaguas, mirando hacia la historia previa del fruto misionero que dichas Reglas han producido. Luego nos invita a responder familiarizándonos más profundamente con nuestra Regla de Vida actual como Oblatos, y a hacerlas en forma más consciente la base de nuestra renovación personal y comunitaria estratégica. Cada miembro de la familia Mazenodiana extendida es invitado a hacerlo con la Regla de Vida particular a la que estamos comprometidos.

 

“Los mejores atletas comprenden que para hacer su mayor esfuerzo, deben alternar períodos de desempeño intenso con períodos de renovación estratégica.”   Robin S. Sharma

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DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS: ALÉGRENSE CONMIGO, PUES EL SEÑOR SE HA COMPLACIDO EN OTORGARNOS GRANDES FAVORES

Al acompañar la carta papal de aprobación, Eugenio dirigió una a toda la Congregación Oblata, para explicar su significado para nosotros. Su importancia es subrayada por el hecho de que fue escrita en latín, mostrando que no se trataba de una comunicación ordinaria, sino de un documento  formal. Actualmente, al prepararnos para celebrar nuestros 200 años de existencia, su importancia continúa. En ella, Eugenio reúne las ideas sobre las que ya había escrito, acerca de ver la aprobación de manera informal y su significado en nuestra vida cotidiana.

A los Reverendos Padres y muy queridos Hermanos Oblatos de la Congregación de la Santísima e Inmaculada Virgen María, salud en Cristo Jesús.
Alégrense conmigo y felicítense, amadísimos míos, pues el Señor se ha complacido en otorgarnos grandes favores; nuestro Santo Padre, el Papa León XII, gloriosamente reinante en la cátedra de Pedro, ha otorgado su aprobación apostólica el 21 de marzo del año en curso a nuestro Instituto, nuestras Constituciones y nuestras Reglas. Así es como nuestro pequeño rebaño, al que el Padre de familia tuvo a bien abrir ampliamente el campo de la santa Iglesia, se ve elevado en el orden jerárquico, y asociado a esas venerables Congregaciones que han difundido en la Iglesia tantos y tan grandes beneficios y han iluminado al mundo entero con tanto esplendor;

En esa etapa, toda la Congregación Oblata se componía de 22 miembros profesos –  ¡quienes fueron elevados al mismo status en la Iglesia que todos los demás grupos ilustres de congregaciones religiosas! Es notoria la alegría de Eugenio, mientras al mismo tiempo, se da cuenta de la responsabilidad que recibimos de vivir para esta tradición abrumadora.

ahí está, enriquecido desde su nacimiento con los mismos privilegios que esas preclaras Sociedades, cuyas huellas se esforzará ciertamente por seguir sin descanso, con toda su fuerza y todos sus medios.

Carta a todos los Oblatos, Marzo 25, 1826, EO VII núm. 232

 Al mirar atrás, doscientos años después, vemos cómo estas palabras, llamados a “iluminar al mundo entero con tanto esplendor” se han cumplido en la vida y logros de nuestra Congregación misionera. Hoy en día, no podemos escuchar las noticias acerca de los lugares del mundo en dificultades, sin pensar en la presencia de los Oblatos en ellos: Ucrania, Pakistán, Nigeria, la República Democrática del Congo, la frontera México-EUA, por nombrar sólo algunos. En verdad podemos proclamar con  Eugenio “¡Alégrense conmigo y felicítense, amadísimos míos, pues el Señor se ha complacido en otorgarnos grandes favores!”

 

“La gratitud abre la totalidad de la vida. Hace que lo que tenemos sea suficiente y más. Cambia la negación en aceptación, el caos en orden, la confusión en claridad. Puede hacer que una comida sea una fiesta, una casa un hogar y un extraño en amigo.”   Melody Beattie

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APROBACIÓN PAPAL: RECONOCIMIENTO DEL COMPROMISO DE PROPAGAR LA DEVOCIÓN MARIANA

PAPA LEÓN XII
PARA EL RECUERDO FUTURO DEL SUCESO
En conclusión, Esperamos firmemente que los miembros de esta santa Familia, quienes son empleados en el ministerio de la palabra de Dios bajo Reglas tan apropiadas para formar los corazones en la piedad, y quienes nombran como su patrona a la Virgen Madre de Dios concebida sin pecado, lucharán con toda su fuerza, y en especial con su ejemplo, por devolver al seno de nuestra Madre de Misericordia a aquéllos hombres, a quienes Jesucristo en Su Cruz quiso darle como hijos.
…Otorgado en Roma, en San Pedro, bajo el Anillo del Pescador, el vigésimo primer día de marzo, 1826, en el tercer año de Nuestro Pontificado. 
Papa León XII
Por el Cardenal ALBANO, F. Capaccini, Sustituto

Carta Apostólica de Aprobación, Marzo 21, 1826, Missions O.M.I., n° 280 (1952), págs. 118, 138..

Hemos permanecido fieles a ello en nuestra Regla de Vida en los últimos 200 años:

La tienen siempre por Madre. Viven sus alegrías y sufrimientos de misioneros en íntima unión con ella, Madre de misericordia. Y dondequiera que los lleve su ministerio, tratan de promover una devoción auténtica a la Virgen Inmaculada, que prefigura la victoria definitiva de Dios sobre el mal.    CC&RR, Constitución 10

 

“Una iglesia sin mujeres, sería como el colegio apostólico sin María. La Madonna es más importante que los apóstoles, y la iglesia misma es femenina, la esposa de Cristo y madre.”        Papa Francisco

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APROBACIÓN PAPAL: RECONOCIMIENTO DE LA OPINIÓN DE LA IGLESIA

En términos legales, el Papa declara que puesto que la Congregación de los Oblatos de María Inmaculada ha sido aprobada por la Iglesia, esta aprobación es válida en todo el mundo y ninguna autoridad eclesiástica local puede ir en su contra. Este reconocimiento fue por lo que Eugenio luchó sin cesar por lograr: ser reconocidos universalmente como misioneros para los más abandonados, teniendo el apoyo de la Iglesia para facilitar este ministerio en las condiciones más difíciles. El sueño de los Oblatos fue bendecido y aseguró un apoyo contínuo

PAPA LEÓN XII
PARA EL RECUERDO FUTURO DEL SUCESO
 En lo declarado anteriormente, el mismo juicio y decisión deberá ser otorgado por todos los jueces, ya sean ordinarios o delegados, así como por los Auditores para las causas del Palacio Apostólico, por los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, aún aquéllos que sean A Latere, por los Vice-Legados y Nuncios de la Santa Sede. Y les retiramos toda y sin excepción, la facultad y autoridad de interpretar o juzgar en forma diferente. Aún más, Anulamos y cancelamos de antemano cualquier intento de decretar en forma contraria, a sabiendas o no, de cualquier persona o por cualquier otra autoridad, las Constituciones Apostólicas, ordenanzas y otros decretos en contrario, no obstante.
…Otorgado en Roma, en San Pedro, bajo el Anillo del Pescador, el vigésimo primer día de marzo, 1826, en el tercer año de Nuestro Pontificado.
 
Papa León XII

Carta Apostólica de Aprobación, Marzo 21, 1826, Missions O.M.I., n° 280 (1952), págs. 118, 138.

 

“No puedes limitar nada. Mientras más sueñas, más lejos llegas.”   Michael Phelps

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APROBACIÓN PAPAL: RECONOCIMIENTO DE NUESTRO SUPERIOR GENERAL COMO NUESTRA FUERZA Y APOYO ESPECIAL

PAPA LEÓN XII
PARA EL RECUERDO FUTURO DEL SUCESO
Por último, puesto que el ejercicio de la autoridad suprema en esta Congregación funge como su fuerza y apoyo especial, y dado que también desde su inicio, y en conformidad con sus Reglas, al mismo Carlos José Eugenio de Mazenod le ha sido encomendada, Nosotros, en vista de sus méritos personales, por el otorgamiento de Nuestra aprobación, le confirmamos como su Superior General.
Esto decretamos y autorizamos, y es Nuestra voluntad que esta Carta sea ahora y en el futuro firme, válida y eficaz, y que posea y obtenga sus efectos plenarios y completos, y sea del mayor beneficio en todo y en cada lugar, tanto ahora como en el futuro, para todos aquellos a quien se dirige.
…Otorgado en Roma, en San Pedro, bajo el Anillo del Pescador, el vigésimo primer día de marzo, 1826, en el tercer año de Nuestro Pontificado.
Papa León XII

Carta Apostólica de Aprobación, Marzo 21, 1826, Missions O.M.I., n° 280 (1952), págs. 118, 138.

 Hoy en día, el sucesor de San Eugenio continúa este ministerio:

El Superior general es el vínculo viviente de unidad en la Congregación. Con el ejemplo de su vida, con su celo apostólico y su afecto a todos, estimulará la vida de fe y de caridad de las comunidades para que respondan más generosamente a las necesidades de la Iglesia.

Como sucesor de San Eugenio de Mazenod, el Superior general procurará mantener siempre vivo el celo misionero en el corazón de nuestro carisma, impulsando la apertura de nuevos campos de misión al servicio de la evangelización.

CC&RR, Constitución 133

 

“Si nuestras acciones inspiran a los demás a soñar más, hacer más y ser más, eres un líder.”   John Quincy Adams

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APROBACIÓN PAPAL: RECONOCIMIENTO DE NUESTRA REGLA DE VIDA, COMO LA FORMA DE VIVIR NUESTROS SUEÑOS

Desde que Eugenio dio origen a los Oblatos en 1816 hasta la aprobación papal, insistió en la necesidad de una declaración de visión aceptada en común y una regla de vida que mantuviera a todos los miembros en comunión con dicha visión. Básicamente había puesto por escrito los principios que le guiaban en su ministerio propio e invitó a otros a compartir su misión.

La aprobación papal de nuestra Regla de Vida significaba el reconocimiento de la Iglesia  como la expresión auténtica de una forma de vida evangélica para los Oblatos.

PAPA LEÓN XII
PARA EL RECUERDO FUTURO DEL SUCESO
Además, habiendo consultado en consejo a la Congregación de Nuestros Venerables Hermanos, los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, quienes tienen a su cargo los Asuntos y Cuestiones de los Obispos y Regulares, Nosotros, con la plenitud de Nuestra Autoridad Apostólica, aprobamos y confirmamos sus Constituciones, que algunos de los Obispos de Francia habían considerado merecedoras de los testimonios más encomiables, cuyos testimonios muchos de ellos incluso firmaron de propia mano para darles mayor autoridad. Incluso ordenamos que estas Constituciones sean observadas fielmente por todos los miembros de esta Congregación, sin importar el puesto que desempeñen en ella.
Esta aprobación y mención son otorgadas con la mayor disposición a tan beneficiosa empresa, pues los miembros de esta Congregación en su ministerio exterior de predicar la palabra de Dios y administrar los sacramentos, realizan una abierta profesión de reverencia, sumisión y obediencia a todos los Obispos, en comunión con la Sede Romana, quien desea emplear su ayuda y servicios en sus respectivas diócesis, y estamos convencidos de que continuarán procediendo de esta forma. Además, Nosotros, por nuestra Autoridad Apostólica, suplimos y remediamos cualquier defecto de derecho o hecho que puedan haberse obviado en la elaboración de dichas Reglas.
…Otorgado en Roma, en San Pedro, bajo el Anillo del Pescador, el vigésimo primer día de marzo, 1826, en el tercer año de Nuestro Pontificado.
 Papa León XII

Carta Apostólica de Aprobación, Marzo 21, 1826, Missions O.M.I., n° 280 (1952), págs. 118, 138.

.En nuestra primera Regla de Vida, Eugenio había escrito acerca de la necesidad de ello, como medio de fortaleza misionera:

No basta, con todo, que estén convencidos de la excelencia del ministerio a que son llamados. El ejemplo de los santos y la razón misma prueban claramente que, para el felíz éxito de tan santa empresa y para mantener la disciplina en una sociedad, es indispensable fijar ciertas normas de vida que aseguren la unidad de espíritu y acción entre todos los miembros. Esto es lo que da fuerza a los organismos, mantiene en ellos el fervor y les asegura la permanencia.

Por tanto, dichos sacerdotes, al consagrarse a cuantas obras de celo puede inspirar la caridad sacerdotal, especialmente a la obra de las misiones, que es el fin principal que los reúne, intentan someterse a una Regla y Constituciones aptas para procurarles los bienes que, al reunirse en sociedad, se proponen alcanzar para su propia santificación y para la salvación de las almas.

Prefacio de las CC&RR

 

“Mucha gente se presiona y piensa que será muy difícil vivir sus sueños. Los Mentores están ahí para decir, ‘Mira, no es tan difícil como piensas. Aquí tienes algunos lineamientos y cuestiones por las que he atravesado para llegar adonde estoy.’     Joe Jonas

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APROBACIÓN PAPAL: RECONOCIMIENTO DE NUESTRO NOMBRE Y NUESTRO FUNDADOR

Hemos visto cómo Eugenio fue inspirado para cambiar nuestro nombre y la importancia de ello para comprender nuestra identidad. Con este documento, el cambio fue reconocido oficialmente y la Iglesia nos dio el nombre de Oblatos de María Inmaculada.

PAPA LEÓN XII
PARA EL RECUERDO FUTURO DEL SUCESO
En esta situación, Nuestro querido hijo Carlos José Eugenio de Mazenod, Vicario General del Obispo de Marsella, Director del Capítulo de los Canónigos de la Catedral, y Fundador de dicha Sociedad, Nos ha presentado una petición, solicitándonos humildemente, para la Gloria de Dios y la salvación de las almas, aprobar por Nuestra Autoridad Apostólica, tanto a esta familia y sus Reglas, y honrarla con el título de Misioneros Oblatos de la Santísima e Inmaculada Virgen María,  para que no pueda ser confundida con aquéllas otras Sociedades que también ostentan el nombre de Oblatos de San Carlos.
Por lo tanto, habiendo tomado en consideración que esta Sociedad fue enriquecida con indulgencias por Pío VII, Nuestro Predecesor, y por Nosotros mismos, que su gran utilidad ha sido reconocida por muchos Obispos y que será de considerable ayuda y ornamento a la Iglesia en su afligida condición, Otorgamos Nuestro mayor elogio por el celo y diligencia del mismo Carlos de Mazenod, hombre conspicuo por sus virtudes y erudición, quien no solo fundó la Sociedad, sino que continúa, con Nuestra mayor satisfacción, trabajando incesantemente por su progreso, y Nosotros, solamente en vista de estas consideraciones, ahora absolvemos y mantenemos absuelto en el futuro de todas las excomuniones, vetos y otras censuras eclesiásticas, sentencias y sanciones, de cualquier forma o por cualquier causa ocasionada, tanto a él como a todos los demás en cuyo favor se publica esta Carta, si hubieran de incurrir en alguno, y a través de ésta, con una mente lista y dispuesta, la Establecemos y deseamos  sea conocida por el nombre de Congregación de los Misioneros Oblatos de la Santísima Virgen María, sin pecado concebida.
…Otorgado en Roma, en San Pedro, bajo el Anillo del Pescador, el vigésimo primer día de marzo, 1826, en el tercer año de Nuestro Pontificado. 
Papa León XII

Carta Apostólica de Aprobación, Marzo 21, 1826, Missions O.M.I., n° 280 (1952), págs. 118, 138.

“Para comprender un nombre, debes estar familiarizado con la persona que lo lleva.”  Bertrand Russell

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