LA GENTE EXHAUSTA SE VUELVE INÚTIL

El celo excesivo de los misioneros Oblatos tendía a utilizar toda su energía física – llevándoles a consecuencias desagradables. Un misionero exhausto es un misionero inútil. De nuevo Eugenio expresa su preocupación por el bienestar de sus hermanos y por quienes están encomendados a su cuidado.

 … Por querer hacer demasiado, uno se vuelve inútil, y entonces ¡qué detrimento experimenta el espíritu! Se ve uno obligado a vivir de modo totalmente terreno, ocupándose sólo de su cuerpo, nada de Regla y muy poca regularidad: eso es lo que se gana. Los superiores observan esta ruina y no se atreven a decir nada por temor a agravar el mal, dando un simple aviso que puede contrariar al individuo, exponerlo a la murmuración y perjudicar así a la vez al alma y al cuerpo. Dios libre, pues, a nuestros hermanos de todo malestar; y que ellos, al menos, no lo atraigan

Carta a Jean Baptiste Honorat, Agosto 26, 1826, EO VI núm. 252

 

“Todo las partes del cuerpo humano experimentan cansancio eventualmente – a excepción de la lengua.”   Konrad Adenauer

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ABRIRSE A RECIBIR LOS REGALOS DE DIOS

Algunas veces, debido a los horarios de trabajo de la gente, se realizaba al mismo tiempo la oración vespertina para el público y la oraison para los Oblatos. A menudo hemos visto la importancia que Eugenio daba a esta meditación vespertina antes de la Eucaristía, que la tradición Oblata conoce como “oraison.” Se trataba de una oración informal, en la que cada quien estaba en comunión con Dios y con sus seres queridos, en la Comunión que Jesucristo hacía posible. En ella recibía la fortaleza para su ministerio.

Al escribir al Superior de la comunidad de N.D. du Laus, Eugenio acentúa su importancia para la comunidad y marca que la misión externa de los Oblatos debe adaptarse a una parte de este tiempo en oración comunitaria.

La oración de la tarde debe hacerse siempre a las siete y media, durante la media hora que precede a la cena. Para no privar al que dirige la plegaria vespertina de toda la oración de la comunidad cuando ambas coinciden, procuren que la plegaria no dure en total más de quince minutos. Ésta en ningún caso debe ir más allá de los veinte minutos, pero menos del cuarto de hora cuando coincidan los dos ejercicios.
Como la comunidad debe hacer su oración ante el Santísimo y la capilla interior no tiene la sagrada Eucaristía, es necesario que quien dirija la oración de la tarde para los fieles, lo haga con voz muy moderada para no perturbar a la comunidad. Siempre he protestado en contra de los gritos que daban en Marsella, que yo oía desde casa.

Carta a Jean Baptiste Honorat, Agosto 26, 1826, EO VI núm. 252

 Para Eugenio, la misión Oblata debía fluir desde y ser alimentada por la oración comunitaria, al tiempo que la experiencia de la misión enriquecería la oración del misionero.

 

“Cuando meditas u oras… renuncias al control y encuentras la respuesta, abriéndote a recibir el regalo de Dios.”   Erin Gray

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DAR A LA GENTE LA POSIBILIDAD DE EXPERIMENTAR LA PRESENCIA DE DIOS

Cada tarde, las comunidades Oblatas organizaban la oración vespertina en sus iglesias para la gente del lugar. Eugenio les recuerda que el objetivo del ejercicio no era dar un sermón, sino dar a la gente reflexiones que les ayudara a llegar a una oración meditativa. En ocasiones los predicadores se dejaban llevar por sus palabras y perdían de vista el objetivo: dar la posibilidad a la gente de experimentar la presencia de Dios y disfrutarla en meditación.

…  No pierdan de vista que en ese ejercicio no se trata de predicar, sino de proporcionar materia para la meditación [de los fieles].…  Siempre he protestado en contra de los gritos que se daban en Marsella

Carta a Jean Baptiste Honorat, Agosto 26, 1826, EO VI núm. 252

 

“Al elevar nuestros ojos a Dios en la meditación, toda tu alma se llena de Él. Comienza todas tus oraciones en la presencia de Dios.”      San Francisco de Sales

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LIBERTAD EN LA SENCILLEZ

Los Oblatos habían estado presentes en Marsella a partir de 1821, con un ministerio tan floreciente, que se encontraban en proceso de ampliar la propiedad de su comunidad. Eugenio quería que el noviciado se mudara a una parte de esta casa. Sus planes nos dan una idea de la vida sencilla que siempre deseó para los  Oblatos.

Pienso que se ha ocupado de terminar la casa para poder poner ahí el noviciado, si verdaderamente opta por trasladarlo a Marsella; pero debo recordarle mantener la sencillez y lo estrictamente necesario. Tengo hermosos ejemplos. ¿Será tan necesario que los novicios tengan colchones en sus camas?  No deberíamos tenerlos nosotros. En lugar de los colchones, preferiría completar la provisión de ropa de buena calidad, sábanas, toallas, servilletas y paños de limpieza (pues tendríamos mesas sin manteles, como en Aix), algo de batería de cocina, algunos libros y la capilla.

Previendo el futuro, Eugenio encontraba la necesidad de invertir suficientes fondos para cuidar a los Oblatos que no aportaban ningún ingreso a la comunidad – y así darles la libertad necesaria para su ministerio.

Después de esto, que se empiece a restituir lo que la Sociedad ha aportado desde hace varios años, pues urge asegurar cada año algo para las necesidades de los miembros, aunque solo sea para ofrecerles alimentos y vestido, pues preveo el día en que Digne y Gap ya no lo hagan y entonces ¿qué haremos? No pierda esto de vista en todos sus proyectos.

Carta a Henri Tempier, Febrero 11, 1826, EO VII núm. 223

 

“Las posesiones innecesarias son cargas innecesarias. ¡Si las tienes, debes ocuparte de ellas! Hay una gran libertad en la sencillez de vida. Son más felices quienes no tienen demasiado, sino lo suficiente.”    Peregrino de Paz

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NOVICIADO: EL INICIO DE UNA FLAMA

Antes de que los candidatos a la vida Oblata se comprometieran, debían hacer un año intenso de oración y reflexión, llamado noviciado. El comportamiento de  Nicolas Riccardi y algunos otros habían llevado a Eugenio a preguntarse qué tan bien se dirigía el noviciado. Escribiendo al Oblato responsable de los novicios, Eugenio reflexionaba al respecto.

[Los novicios] no tienen todavía el espíritu de la sociedad; hay que moldearlos en la obediencia, en la abnegación de sí mismos, en el amor a la pobrera y en muchas otras virtudes desconocidas en los seminarios donde han vivido hasta hoy. La esperanza de la Sociedad se basa en el buen uso del tiempo del noviciado. No dudo en sacrificar todo por esta primera necesidad de la Compañía;

En la casa de Aix había solo algunos jóvenes candidatos estudiantes

tanto peor para los escolares en formación; siento que será más lento su progreso; que vayan a instruirse a otra parte si quieren ir más de prisa. Los recibiremos de nuevo cuando hayan aprendido lo necesario para entrar al noviciado. Termino recomendándote no hacer lo que dices te va a ocasionar cansancio, aun cuando sufran por ello los escolares; y no debes contar por mucho tiempo ni con Riccardi ni con Reynier, a quienes no dejaré salir del noviciado hasta que estén verdaderamente formados en el espíritu religioso

Carta a Hippolyte Courtès, Febrero 2, 1826, EO VII núm. 222

Hoy en día nuestra Regla de Vida continúa acentuando la importancia del noviciado:

“El noviciado, período de iniciación del candidato en la vida religiosa oblata, está orientado hacia un compromiso público en la Congregación… Bajo la guía del Maestro de novicios, los aspirantes se aplican a captar el sentido de la vida consagrada. Así pueden discernir más claramente el llamamiento del Señor y disponerse, en clima de oración, a responder al mismo.”   CC&RR, Constitución 55

 

“La educación no es llenar un balde, sino iniciar una llama.”   William Butler Yeats

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PERMANENCIA, PERSEVERANCIA Y PERSISTENCIA

Habiendo escrito para tratar de ayudar a Nicolas Riccardi a recuperar algo de claridad sobre su vocación Oblata, Eugenio le escribe a Tempier para contarle al respecto. Se queja acerca de la gente que tiene tantos ideales conflictivos que evitan tomar decisiones claras. Utilizando la imagen de la ropa multicolor de la gente de una de las ciudades italianas, reflexiona en la falta de perseverancia en las vocaciones religiosas en general.

Escribí una larga carta a Riccardi y se la envío a usted, pues deseo la haga copiar antes de entregársela. Creo útil que se sepa en adelante lo que pienso de estos arlequines cuya alma es tan extraña como los trajes de estos honestos ciudadanos de Bérgamo. No se extrañe de tantos defectos. Eran innumerables en tiempos del Beato Alfonso en su Congregación, y después de su muerte todo llegó tan lejos, que muchos individuos ingresaban en la Sociedad para ser ordenados sin patrimonio, y en cuanto se hacían sacerdotes decían adiós a la compañía. Fue necesario tomar la precaución de hacer firmar un escrito por el que se obligaban, en caso de dejar la Sociedad antes de 10 años, a sufragar los gastos que ésta había hecho. Entre los lazaristas, un buen día ocho estudiantes, que habiendo hecho votos y cursando filosofía y teología, se pusieron de acuerdo para hacerse dominicos. El caso causaba tal vez menos daño entre ellos, pues eran muy numerosos, pero el infortunio no les afectaba menos que a nosotros. Y ¿quién podría contar las secularizaciones y aun las apostasías de las órdenes religiosas? Pobre especie humana ¡qué pocos hombres hay en tu seno!

Carta a Henri Tempier, Febrero 18, 1826, EO VII núm. 226

 

“La permanencia, la perseverancia y la persistencia a pesar de todos los obstáculos, desilusiones e imposibilidades, son lo que entre todas las cosas, distingue al alma fuerte de la débil”      Thomas Carlyle

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DEJE DE PONER OBSTÁCULOS A LOS DESIGNIOS DE DIOS SOBRE USTED

Confundido, Riccardi había dejado el noviciado Oblato y recapacitado después. Eugenio decidió darle otra oportunidad y alentar el bien evidente que veía en el joven.

tras haber cometido un error difícilmente comprensible y sorteado por sí mismo la dificultad, recobrando un poco el sentido y comprendiendo su falta, obligado en cierto modo por la fuerza de la verdad, hace usted la confesión que menciono antes y añade todavía: “ver que en el mundo estará fuera de su elemento” y, exponiéndome también los motivos que creyó válidos, me pide  decidir lo que debe hacer, prometiendo someterse por completo a todo lo que yo juzgue útil para su salvación e indicándome que mi respuesta, sea cual fuese, es lo único que puede sacarle del aprieto en que se encuentra. ..
Pero, como no puedo despojarme enteramente de los sentimientos que Dios me inspiró por usted cuando me encargaba de su dirección… no decido nada ahora y me reservo tomar una resolución definitiva cuando esté en el lugar; mientras tanto, viva bajo la obediencia del Sr. Tempier y haga exactamente lo que él le indique.

.Eugenio escribió esta carta el 17 de febrero desde Roma, el mismo día que el Papa aprobó a la Congregación Oblata – un día de alegría y reconocimiento de la validez del ideal de los Oblatos. Para el fundador, fue tanto un día de alegría como de desilusión.

Por mi parte, pediré a Dios por usted para que, por la intercesión de todos los santos cuyos recuerdos encuentro aquí, sobre todo de aquellos que han comprendido mejor que usted las palabras de vida encerradas en los consejos evangélicos, los han seguido con más generosidad e inculcado a otras innumerables personas. Entre en sí mismo, deje de poner obstáculos a los designios de Dios sobre usted y muestre su arrepentimiento y perseverancia en el bien. Que a mi regreso, pueda yo asegurar su verdadera dicha, sin comprometer el honor y la tranquilidad de la Sociedad a la que Dios acaba de dar esta misma tarde la mayor prueba de protección que pudiéramos esperar en la tierra. Su carta tuvo que disminuir mi justa alegría con un dolor amargo que hubiera debido ahorrarme.
Adiós..

Carta a Nicolas Riccardi, Febrero 17, 1826, EO VII núm. 225

 

“Resiste tu temor; el temor nunca te llevará a algo positivo. Sigue tu fe y en lo que crees.”   T. D. Jakes

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SI HUBIERA OFRECIDO A DIOS MAYOR GENEROSIDAD Y MENOR TITUBEO

A partir de su conversión, Eugenio siempre había vivido el ideal de hacer todo por Dios. Se esperaba que todos los que se le unieran siguieran el mismo ideal – de ahí el nombre “Oblato” y el acto de oblación, dar todo por Dios. Riccardi perdió de vista este ideal, al volverse egoísta y sin enfoque.

No es culpa mía si su corazón se cerró a los buenos sentimientos que la gracia sin duda habría colocado en él, de haberse ofrecido a Dios con mayor generosidad y menor titubeo, de no haber calculado las ventajas que el mundo podría ofrecerle y escuchado a la voz de la carne y de la sangre. Hombres de este tipo nunca han sido de bien para la Iglesia. No sé de ninguno que haya sido elevado a los altares y dudo que haya alguno en el cielo.

Carta a Nicolas Riccardi, Febrero 17, 1826, EO VII núm. 225

 

“Una actitud demasiado egoísta, verás, trae aislamiento. Resultado: soledad, temor, ira. La actitud de egoísmo extremo es la fuente del sufrimiento.”      Dalai Lama

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COMUNIDAD: RETRIBUIR TANTO COMO TE SEA POSIBLE

Continuando nuestra reflexión acerca del intento de Eugenio para hacer recapacitar al joven Nicolas Riccardi, vemos cómo trató de inspirarle para ver la importancia del apoyo mutuo de la comunidad en su vida.

Usted repite una y otra vez en cuatro renglones seguidos de su carta: “Comprendo lo que he perdido al dejar la comunidad; desesperaría si, como  temo- me viera obligado a dejarla para siempre, pues siento que estoy hecho para vivir en comunidad”. Diga más bien que tiene necesidad extrema de vivir en comunidad. Por eso tiene razón al comprender, aunque no lo bastante, el dolor que se ha causado dejándola. Pero, sí es indudable que necesita vivir en comunidad, 

La intención de una comunidad no es cubrir necesidades personales, es una calle de dos direcciones, de dar y de tomar, de apoyo mutuo:

si es verdad que tendría motivo de desesperación por tener que dejarla para siempre, no es menos verdad que la comunidad no necesita tener un malestar profundo, desdén, una irregularidad no edificante, una deserción escandalosa, que perturban su tranquilidad, paz y felicidad, poniendo en riesgo su existencia. Nada podría excusar su conducta, que es terrible desde cualquier punto de vista. Ha faltado contra la Sociedad. Además del escándalo, la perjudicó con la mala impresión que debió producir en las almas que no están preparadas para semejantes sacudidas. Pero la falta mayor es contra Dios, burlándose de lo más sagrado que hay entre los hombres, puesto que al despreciar su compromiso se dejó llevar solo por su imaginación. Sólo obedeció a su capricho, o, mejor dicho, al demonio, ya que solo él podía inspirarle una decisión tan opuesta a los verdaderos intereses de usted y a sus deberes sagrados con Dios.

Carta a Nicolas Riccardi, Febrero 17, 1826, EO VII núm. 225

 

“Rodéate de gente que te prodigue apoyo y amor y recuerda retribuirles tanto como puedas.”      Karen Kain

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ALENTAR A TODOS EN SU LUCHA POR VIVIR A LA ALTURA DE SUS IDEALES

En el caso de las dudas acerca de la aptitud de Riccardi para la vida Oblata, Eugenio le había dado el beneficio de la duda. Pero como superior de los Oblatos, Eugenio había tomado un riesgo – convencido de que los beneficios de la comunidad habrían de compensar los defectos del joven.

Tal vez, si hubiera actuado en mi doble papel, habría valorado el riesgo que su defecto de carácter sería para la Sociedad; pero, convencido del bien que sería para usted ingresar a la Sociedad, en cuyo seno y con cuya ayuda podría aprovechar los talentos que Dios le ha dado, mientras que de otro modo éstos serían casi inútiles, y persuadido también de que usted encontraría allí un remedio poderoso contra sus problemas e incertidumbres, no mencionaré las faltas voluntarias, contínuas y multiplicadas que tuvo la osadía de cometer. Yo no dudaba, pues creía que usted tenía conciencia,  sentimientos y un corazón.

Para convencerle, Eugenio repite los ideales que la comunidad lucha por tener:

Yo no dudaba que usted quedaría encantado desde los primeros días de todo lo que ofrece el interior de una familia consagrada a Dios y a la Iglesia, que transita rápidamente los caminos de la perfección, en la que una parte de los miembros se preparan en la práctica de excelentes virtudes, para ser dignos ministros de la misericordia de Dios para la gente, mientras los demás, con  trabajo asiduo y celo que habrían admirado a los mayores santos, renuevan las maravillas logradas por la predicación de los primeros discípulos del Evangelio.

Carta a Nicolas Riccardi, Febrero 17, 1826, EO VII núm. 225

 

“Nuestra tarea es alentar a todos en su lucha por vivir a la altura de su ideal y luchar al mismo tiempo, por hacer que el ideal se acerque lo más posible a la Verdad.”   Swami Vivekananda

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