COMUNIÓN CON LOS DEMÁS

Eugenio describe el viaje por carruaje de Génova a Roma, a Henri Tempier.

¡Había sido tan feliz durante el viaje! El Señor me había hecho sentir tanta dicha en el altar al que subía todos los días, a pesar de los hermosos discursos, los razonamientos interminables del P. Jesuita que viajaba conmigo, y a quien el café a las tres de la mañana era tan necesario como el aire vital que debía respirar. 

Eugenio se refiere a la ley de ayuno total a partir de la medianoche, para poder celebrar Misa y recibir la Comunión durante el día.

Nuestros ejercicios, nuestras conversaciones en el coche donde nos encontrábamos cuatro revestidos del sacerdocio, el agrado de encontrarnos dos veces al día, con cuatro religiosas carmelitas Descalzas, que viajaban junto con nosotros, y más todavía que esa sociedad, la costumbre del recogimiento interior, que me daba la facilidad de trasladarme en espíritu sea junto a vosotros, sea al obispado, sea a nuestras casas a las misiones

 Carta a Henri Tempier, Noviembre 26, 1825, EO VI núm. 208

 La “costumbre del recogimiento interior” es algo que encontramos a menudo en su diario: la habilidad de reconocer a Dios doquiera se encontrara, sin importar cuánta actividad hubiera a su alrededor, y a través de esta “oraison” estar profundamente en comunión con su comunidad Oblata.

 

“Espero estar en comunión con la gente, que es lo más importante.”    Papa Juan Pablo II

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