EL   FUEGO   SAGRADO   DE   TU  AMOR     QUE   DEBE   PRIMERO  LLENAR MI CORAZÓN, PARA LUEGO EXTENDERSE A MI MINISTERIO 

Eugenio deseaba ser el instrumento del amor de Dios para su pueblo, asegurándose de estar lleno de él.

¿Qué hacer para tener la esperanza de llegar a ello? Ante todo, debo humillarme profundamente ante Dios por ser tan diferente a lo que fui un tiempo.
 … ahora que se trata de responder Ecce adsum al llamado del Señor, debería poder decirle: Ecce adsum, ecce ego, mitte me. Pero si mi fuerza se ha debilitado, si la luz no alumbra ya ¿cómo podré responder al Señor con confianza? Señor, ayúdame, ven en mi ayuda: Deus in adjutorium meum intende, Domine ad adjuvandum me festina. Solo tú puedes dar fortaleza a mi alma; solo tú puedes renovar en mí el fuego sagrado de tu amor, que debe primero llenar mi corazón, para luego extenderse a mi ministerio con las almas que deseas confiarme.

Retiro de preparación antes de tomar posesión de la sede episcopal de Marsella, Mayo 1837, EO XV núm. 185

En 1818 había escrito en el Prefacio: «Cuídate tú y cuida la enseñanza, recomienda San Pablo a Timoteo; sé constante; si lo haces, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan» (1 Tim. 4, 16)..

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