OBLATOS DE MARÍA LA INMACULADA, ¡ES UN PASAPORTE AL CIELO!

Eugenio escribe las siguientes bellas palabras en el contexto de la gracia de Dios en la opinión favorable del Papa, llamándonos a la renovación.

“Renovémonos todos, en especial la devoción a la Santísima Virgen y hagámonos dignos de ser Oblatos de María la Inmaculada. ¡Es un pasaporte al cielo! ¿Cómo es que no lo pensamos antes? Reconozcamos que nos será tan glorioso, como reconfortante estar consagrados a ella en una forma especial y llevar su nombre.  ¡Los Oblatos de María!  Este nombre llena el corazón y el oído. 

Debo admitirles que quedé sorprendido cuando se decidió tomar el nombre que había pensado dejarían a un lado, siendo tan insatisfactorio por llevar el nombre de un santo que es mi protector particular y por quien tengo tanta devoción.  Ahora veo el motivo; fuimos negligentes respecto a nuestra Madre, nuestra Reina, quien nos protege y debe obtenernos toda gracia de su divino Hijo quien la hizo su intermediaria. Así que regocijémonos por llevar su nombre y ser su insignia”.

Carta a Henri Tempier en Marsella, Diciembre 22, 1825, EO VII núm. 213

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