REDOBLEN TODOS SU FERVOR Y LA EXACTITUD CON QUE OBSERVAN LAS REGLAS

La apertura del Papa a la obra del Espíritu Santo respecto a nuestra Regla, nos obliga, como Eugenio recalca al P. Tempier y los Oblatos en Francia:

“Así, nuestra causa está en camino, pero si inicialmente se trata de un gran paso, no está ya  concluida.  Ante Dios, y en lo que nos concierne, es como si la Cabeza de la Iglesia se hubiera expresado haciéndonos saber su voluntad, pero para que tenga efecto, debemos seguir un procedimiento y muchas formalidades, que tomará mucho tiempo. Heme aquí, alejado de ustedes y de toda nuestra querida familia.  Crean que para mí es un gran sacrificio; pero si alguna vez tuviera que hacerse, ciertamente es ahora; y si lo hago notar, no es para quejarme, Dios no lo quiera, ni para murmurar; sino para que sepan que solo soy feliz al lado de quienes Dios me ha dado.  Redoblen todos su fervor y la exactitud con que observan las Reglas, pues sepan que hoy se han vuelto más imperativas.

Traten de responder a las expectativas del Jefe de la Iglesia, que es el medio para atraer nuevas bendiciones sobre nosotros y nuestro santo ministerio”.

Carta a Henri Tempier en Marsella, Diciembre 22, 1825, EO VII núm. 213

 Doscientos años después, Eugenio nos pide a cada miembro de su Familia Carismática Oblata tener esta actitud y hacer nuestro mayor esfuerzo para vivir según la espiritualidad y la misión expresada en nuestra Regla de Vida.

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