NO TENGO TIEMPO NI PARA RESPIRAR

Encontramos a Eugenio en todo el apogeo de sus actividades tras los años en que no pudo trabajar en la Diócesis de Marsella debido a su conflicto con el gobierno: 

Por Dios querido hijo, no me reproches nunca el retraso de mis cartas y la lentitud de mi correspondencia; no puede ser de otra forma. Mi vida es un purgatorio continuo, no tengo tiempo ni para respirar. Recientemente envié a L’Osier una carta comenzada seis veces, que permaneció quince días sobre mi mesa.

Carta a Casimir Aubert, Diciembre 16, 1835, EOVIII núm. 552

Yvon Beaudoin nos explica sus actividades: “El Obispo Fortuné de Mazenod se encontraba enfermo en noviembre y el Obispo Eugenio de Mazenod debió “hacer las visitas pastorales a los pueblos principales de los cantones de la diócesis, tres ordenaciones, ser anfitrión de varias ceremonias, sin mencionar asistir a las reuniones de Consejo y participar en la administración ordinaria de los asuntos religiosos.” (REY, I. 672). El Obispo de Icosia también se preparaba para ir a París para el juramento. Una carta de París le había informado que el Consejo de Estado daba al fin su aprobación al decreto propuesto, que declararía que su nombramiento  al Obispado de Icosia había sido recibido oficialmente en el Reino.”

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