LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS ES NUESTRA VOCACIÓN ESPECIAL

Eugenio escribe a su amigo de largo tiempo, Forbin Janson, quien era también Obispo y había tenido problemas con el gobierno y su diócesis.

Somos ante todo hombres de la Iglesia.

Eugenio le recuerda permanecer enfocado en lo esencial en medio de las dificultades. Lo esencial era: el amor por la Iglesia como Pueblo de Dios y la dedicación para asegurar la felicidad eterna de ese pueblo. 

La salvación de las almas es nuestra vocación especial. Es la tarea que debemos realizar con toda nuestra fuerza; los accidentes que Dios permite no deben detener nuestro avance; solo debemos retroceder ante lo que es pecado; todo lo demás debe ser superado, rebasado, a causa de la excelencia del fin y, hay que decirlo, en razón del deber…

Carta al Obispo Forbin Janson, Diciembre 11, 1835, EO XV núm. 180

Una invitación para nosotros, como Familia Mazenodiana, a enfocarnos en lo que realmente importa: Dios y el bienestar del Pueblo de Dios.

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