EL   PELIGRO  ES   INCESANTE    NOCHE  Y   DÍA   Y  NUESTROS   PADRES  ESTÁN EXPUESTOS   AL   CONTAGIO  DE   ESE   MAL  QUE   NO   ANUNCIA SU LLEGADA

La preocupación de Eugenio no solo era por las víctimas del cólera y sus familias, sino por todos los miembros de su Familia Oblata que se arriesgaban al trabajar con los enfermos de tan contagiosa enfermedad. Así, escribe a cada una de las comunidades Oblatas, pidiéndoles rezar por el bienestar de los demás.

Puesto que el peligro es incesante noche y día, nuestros Padres están expuestos al contagio de ese mal que no anuncia su llegada. Al final de cada ejercicio de comunidad rezarán en común un “Pater” y un “Ave” con el “subtuum” y la oración “Defende”, un “Gloria Patri” a nuestro protector San José y un “Angele Dei”. Todos los días de rito semi-doble, dirán la colecta, etc. Pro “Congregatione et Familia”. Son las oraciones que mando rezar en todas nuestras comunidades.

Como el Padre Mille y su comunidad se encontraban en el Santuario Mariano: 

añadirán, debido a su feliz posición a los pies de María, una visita diaria en comunidad al santuario donde recitarán, con el mayor fervor posible, las letanías de nuestra buena Madre.

Seguro de que como familia los Oblatos se fortalecían mutuamente frente al peligro, podían ahora trabajar en solidaridad con los necesitados, con valentía renovada. 

Después nos pondremos con confianza en manos de la Divina Providencia, aceptando de antemano y de todo corazón, todo cuanto le plazca disponer de nosotros…

Carta a Jean Baptiste Mille, Julio 19, 1835, EO VIII núm. 524

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