MI LUGAR ESTÁ AQUÍ

Para febrero de 1835 el brote de cólera era ya una epidemia. En la cúspide de ella, Rey nos comenta que el promedio de muertes de la gente en su casa era de al menos 83 al día, sin contar quienes eran llevados a los hospitales. El pánico en los habitantes de Marsella hizo que entre 25 y 30,000 personas huyeran de la ciudad para evitar la epidemia.

René Motte describe la situación de Eugenio:

“En ese momento Mons. de Mazenod había perdido sus derechos civiles por haber aceptado el episcopado sin la autorización del gobierno francés. No reacciona en términos negativos, pretextando ya no tener obligaciones en Marsella, o que podría dejar la ciudad como habían hecho los que tenían suficiente dinero para garantizar su seguridad en el campo. Por el contrario, está consciente de que el Señor lo llama a quedarse con los pobres: «mi lugar está aquí”. Además, su ministerio como obispo le invita a conferir la confirmación a los enfermos que no la habían recibido. Su fe en la función del Espíritu Santo en toda vida cristiana le lleva a ponerse a disposición de todos para asegurarles el don del Espíritu Santo. Es fiel a ese llamado a pesar del peligro de contagio.”

“Epidemias de cólera” en https://www.omiworld.org/es/lemma/epidemias-de-colera-es/

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