NO SE JUEGA IMPUNEMENTE CON LAS OBLIGACIONES QUE HA CONTRAÍDO

El Padre Joseph Rossi había recibido autorización para vivir fuera de la comunidad Oblata por algún tiempo, para poder ayudar a sus padres. Debía mantener contacto con su superior y su comunidad religiosa durante ese período, pero aparentemente no lo había hecho. Tres años antes, Eugenio había mencionado que el joven Oblato no había sido ejemplo de virtud:

a Rossi jamás se le podrá considerar por una impresionante regularidad exterior, todas sus virtudes se concentran en su corazón

Carta a Henri Tempier, Junio 18, 1832, EO VIII núm. 425

Eugenio siempre consideró que los votos hechos por los Oblatos eran sagrados y no vivir de acuerdo a dichos compromisos, ponían en peligro la salvación personal. Por tanto advierte a Rossi:

Me alegró la carta que me envió, mi querido P. Rossi. Admito que veía con preocupación no diese nunca señales de vida desde que vive fuera de nuestra comunidad. La autorización verbal otorgada en mi ausencia me parece concedida de forma inoportuna y fundada en razones poco válidas. No veo ninguna señal de la relación que siempre debe haber en tales casos entre los Superiores y quienes están canónicamente autorizados para vivir temporalmente lejos de ellos. Temo por el estado de su alma a la que veo en peligro en todo esto. “Deus non irridetur” (ed. No se engaña a Dios). No se juega impunemente con las obligaciones que ha contraído. Se trata nada menos que de su salvación.
Tengo el mayor deseo de normalizar todo cuanto tenga problema en su asunto. Por ello, hace falta buena fe y rectitud de su parte, en una palabra, que hable en conciencia frente a la eternidad; por mi parte, encontrará todo lo necesario para ayudar a su deber. 

Carta al Padre Joseph Rossi, Febrero 12, 1835, EO VIII núm. 505

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