NO ESTOY OBLIGADO A ESE ACTO DE CARIDAD, PERO EXISTE UNA ESPECIE DE SOLIDARIDAD EN EL EPISCOPADO

Siendo Obispo y sin permitírsele trabajar en Marsella, Eugenio ofreció su servicio episcopal para confirmaciones y trabajo pastoral con los más abandonados, en lugares a donde el obispo local no podía hacerlo. De esta forma combinaba su vocación Oblata y forma de vida.

Me propongo pasar dos días con ustedes al estar en el Valle de Durance, donde administraré el Sacramento de la Confirmación en lugar del pobre Arzobispo de Avignon, quien se encuentra enfermo. La última vez que un Obispo estuvo en esa región fue hace quince o veinte años ¿cómo negarse a dar a los fieles la ayuda a la que tienen derecho? Sé que no estoy estrictamente obligado a ese acto de caridad, pero me parece existe una especie de solidaridad en el episcopado. Quisiera tener mejor salud para hacer más, pero la irritación que afecta mi garganta me impide predicar, ya que apenas puedo hablar unos instantes seguidos.

Carta a Hippolyte Courtès, Julio 17, 1834, EO VIII núm. 482

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