PERFIDIA INDIGNANTE

Las consecuencias de la Revolución de Julio de 1830 continuaban afectando a Francia en 1832. Al escribir al Padre Courtès, Eugenio menciona una de ellas.

La tarde del día del consistorio llegó un correo anunciando la toma de Ancona por los franceses. Los detalles que recibimos son terribles; hay que remontarse a los siglos de barbarie para encontrar ejemplos de tan baja traición, o más bien de perfidia tan indignante.

A Hippolyte Courtès, Marzo 11, 1832, EO VIII núm. 417

Yvon Beaudoin explica: “Después de 1830 había revueltas revolucionarias por todo Europa: Bélgica, Polonia, Alemania, Suiza y los Estados Papales. Intentando ayudar al Papa, habían llegado tropas austriacas a la Romagna a principios de 1832. Como respuesta a la intervención, Louis-Philippe ordenó la ocupación de Ancona, en contra de los deseos del Sumo Pontífice.”

Francia siempre había sido considerada como la “Hija Mayor de la Iglesia”, por lo que Eugenio encontraba esta orden del rey francés como un acto de traición hacia el Papa.

Actualmente, ¿cuál es mi reacción al encontrar hostilidad hacia la Iglesia y los valores del Reino de Dios?

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