SI EL AMOR DE DIOS HA DE SER MEDIDO POR NUESTRA SALUD, RIQUEZA Y CONFORT

Al escribir al superior de la comunidad sobre el Oblato cuya exagerada preocupación por su salud le había llevado a perder el enfoque, Eugenio continúa:

… Tantas precauciones han tenido un notable detrimento en el hombre interior, debilitando considerablemente las virtudes. Ni siquiera sé si conservó algún rasgo de religioso; estaba lejos de apreciar la perfección, como lo hicieron todos los modelos en su género. La práctica debe haber sufrido necesariamente ante la influencia de una teoría tan poco acorde al espíritu de Jesucristo…
Sabes que en el fondo es bueno, pero la excesiva preocupación por la ciencia, que tal vez ha preferido a la santidad, ha disminuido la gracia y la luz en él; su excesivo cuidado por la salud le hizo descuidar cosas que nunca se abandonan impunemente. De ahí el estado de imperfección que es absolutamente necesario dejar, de no querer exponerse a caer de más alto.

Carta a Hippolyte Courtés, Enero 7, 1832, EO VIII núm. 413

Al enfocarse demasiado a aprender sobre la salud le había llevado a perder el enfoque en la “gracia y la luz” espiritual – una situación peligrosa para la relación de un misionero con Jesucristo.

El comentario de John Piper me impresionó: “Si el amor de Dios por sus hijos ha de ser medido por nuestra salud, riqueza y confort en esta vida, entonces Dios odió al apóstol Pablo”.

¿Cómo encaja Dios en nuestras preocupaciones físicas; cómo encaja el cuidado de mi cuerpo en mi espiritualidad?

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