El P. Courtès, superior de la comunidad en Aix, era una persona sumamente frugal, aparentemente de muy poco apetito y que juzgaba el apetito y las necesidades de su comunidad de esforzados jóvenes robustos, de acuerdo con su estándar. Eugenio debió intervenir en nombre del sentido común:
Se quejan en su comunidad de no alimentarles lo suficiente. En nombre de Dios, no mida sus estómagos según el de usted; tienen buen apetito, deles lo suficiente para saciarse.
Carta a Hippolyte Courtès, Julio 17, 1831, EO VIII núm. 395