Eugenio da su recomendación en cuanto a la formación de los futuros misioneros Oblatos en tiempos de antagonismo religioso y de persecución:
En resumen: se requiere a toda costa que las personas, sean las que sean, estén dispuestas a perfeccionar sus estudios, logrando así ser capaces de servir a la Iglesia, tan atacada en su doctrina por unos hombres hábiles.
No me preocupa se prolongue la educación.
Lo esencial es que nada quede oculto, que cada cual saque partido de todos los talentos que el Señor le ha regalado, en una palabra: que se creen condiciones para defender la verdad y el sagrado depósito de la fe, no sólo con la oración, sino con la palabra y los escritos, si hace falta
Carta a Jean Baptiste Mille, Junio 6, 1831, EO VIII núm. 393