ES UN VERDADERO PARAÍSO EN LA TIERRA

Tras todas las dolorosas situaciones que Eugenio experimentó por casi dos años, comparte con nosotros un feliz interludio en Suiza, con los jóvenes Oblatos en formación. Estaba encantado con su entusiasmo y celo al prepararse para ser misioneros y su amor contagioso por Dios.

No terminaría si quisiera, de comentarle todo lo bueno que hay que decir de todos, sin excepción. Son tal como habría podido desear, aunque sin osar jactarme de ello. Han cumplido todas mis esperanzas, tanto respecto a las virtudes como en el porte y la conducta…
Imposible hacerse una idea de toda la deferencia y afecto que me ofrecen; es algo verdaderamente conmovedor; por eso me duele dejarlos en esta vida de comunidad, una juventud tan fervorosa es algo tan dulce, que uno no nota ninguna de las pequeñas privaciones que impone; es un verdadero paraíso en la tierra.

Carta a Henri Tempier, Noviembre 1°,1830, EO VII núm. 370

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *