SAN EUGENIO Y LA RESURRECCIÓN: ENCONTRABA CON ACENTOS DE ALEGRÍA QUE RESONABAN EN MIS OÍDOS Y HASTA EL FONDO DE MI CORAZÓN

El día de Pascua estábamos en la iglesia a las 4 de la mañana para cantar Maitines, Laúdes y Prima. Después de Prima se cantó una primera Misa Mayor en la que comulgó el seminario…
 Volvimos a las 10,45 para la segunda Misa Mayor en la que fui de nuevo crucífero. La ceremonia acabó a la una y media. Las Vísperas empezaron a las cuatro, luego el sermón, luego la bendición, en resumen volvimos al seminario a las 8,30.
 Calculando todas esas horas son doce y algo más pasadas en la iglesia, pero es incalculable la dicha que he sentido durante ese tiempo que me ha parecido pasar como un minuto.
Gozaba en el soberbio Templo donde me encontraba con acentos de alegría que resonaban en mis oídos y hasta el fondo de mi corazón;

Carta a su madre, 4 abril 1809, EO XIV n 50

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