SAN EUGENIO Y LA RESURRECCIÓN: CUANTO AGRADECIMIENTO DEBE LLENAR NUESTROS CORAZONES AL PENSAR QUE ESE BUEN MAESTRO HA QUERIDO HACERNOS PARTÍCIPES DE SU RESURRECCIÓN

Eugenio describe su alegría en su primera celebración de Pascua como seminarista en San Sulpicio.

Oh! qué encantadora solemnidad para los cristianos!  cómo se dilata el corazón! con qué alegría nos unimos a toda la Iglesia a la del cielo y a la de la tierra para celebrar la gloriosa Resurrección de Nuestro Salvador! Después de haberlo acompañado en las dolorosas circunstancias de su pasión, después de haber llorado sobre los tormentos que nuestros pecados le habían hecho sufrir, qué consolador es verle resucitar triunfador de la muerte y del infierno, y cuanto agradecimiento debe llenar nuestros corazones al pensar que ese buen Maestro ha querido hacernos partícipes de su resurrección destruyendo en nosotros el pecado y dándonos nueva vida. Hemos pasado ese día unas dos horas bien contadas en la iglesia, no me hubiese gustado me restaran un minuto. Me parecía estar en el cielo; cómo será la alegría y la felicidad que sentiremos en esa bienaventurada patria? Pero es una carta lo que estoy escribiendo, y no es un tema de meditación, por eso le hago gracia de mis reflexiones.

Carta a su madre, 4 abril 1809, EO XIV n 50

 

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