NUNCA MÁS

Marius Suzanne describió los cientos de personas que, durante la Misión en Aix se agolpaban para el sacramento de la reconciliación a través de Eugenio y los Misioneros:

Hubiera deseado, en efecto, que todo lo que hay en nuestra ciudad de incrédulos obstinados, de pecadores endurecidos que se niegan todavía a las invitaciones apremiantes del Señor, hubieran sido testigos del espectáculo edificante que presentaba la iglesia de los Misioneros de Provenza la víspera de la comunión general. El coro espacioso de esta iglesia, está siempre lleno todo el día de hombres fervorosos que acudían, con entusiasmo, a los pies de los ministros de Jesucristo, para recibir la absolución de sus faltas, por la que suspiraban desde hacía tanto tiempo. Compasivamente estrechados en los brazos de los santos sacerdotes que los estimulaban al dolor y al amor, se les veía derramar lágrimas de ternura en abundancia, y besar con emoción la cruz del Salvador que tenían en sus manos. Se arrodillaban después, delante de los santos altares, para adorar en silencio, y en el más profundo recogimiento, la majestad de Dios al que habían ultrajado. Algunos, incluso, alzaban manos suplicantes al cielo, y decían en voz alta, ¡no Señor, jamás, jamás! Oí a varios felicitarse al salir, de lo que su conciencia no hace mucho justamente alarmada, experimentaba por fin de las deliciosas dulzuras de la paz y del descanso, y gozaba de la dicha, que habían perdido inútilmente al mundo y a sus placeres”

Marius Suzanne, ”Algunas cartas sobre la misión de Aix “, pág. 21-22.

 

Dios ha lanzado nuestros pecados confesos a la profundidad del mar y hasta ha colocado un letrero de “No Pescar” sobre el lugar.”        Dwight L Moody

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