LAS MISIONES POPULARES: EN LA PROCESIÓN PENITENCIAL EL SUPERIOR TOMA SOBRE SÍ MISMO LOS PECADOS DE LA GENTE, IMITANDO A JESUCRISTO, A QUIEN REPRESENTA EN MEDIO DE ELLOS

Eugenio había entendido el poder de la Cruz desde el tiempo de su juventud y, además, había sido capaz de llevar a otros a abrirse a la misma experiencia curativa del poder del Salvador. Para él esta era la razón esencial para que fuera el superior de la misión el que siempre llevara la cruz:

Lo repito, es de regla que el superior lleve la cruz en la procesión penitencial, después de haber hecho una breve exhortación en el púlpito para preparar a los fieles a este acto público de reparación. No se trata de un espectáculo, es un acto eminentemente conforme al espíritu de la Iglesia y perfectamente adaptado a la circunstancia. El superior viene a predicar la penitencia a un pueblo extraviado. Lo induce a esperar el perdón. Pero hace falta una expiación. Toma sobre sí los pecados del pueblo, a imitación de Jesucristo a quien representa en medio de él, y como han hecho un san León para Roma, un san Carlos para Milán, un Belzunce para Marsella, etc., se ofrece a Dios como víctima. ¿Son pensamientos elevados? ¡Vamos! No perdamos el tiempo y mandemos al monte al que no los entienda o quede insensible a ellos. Lo que no es de regla y solamente debe hacerse con permiso es llevar la cruz con los pies descalzos y la soga al cuello. Yo lo he hecho la mayoría de las veces, pero no siempre..

Carta a Eugene Guigues, el 5 de noviembre 1837, E.O. IX n. 652

 

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