RECIBE GRAN HONOR SOLO POR SER LA MADRE DE JESUCRISTO   (C10)

En la Virgen que recibe a Cristo para darlo al mundo del que es única esperanza, los Oblatos reconocen el modelo de la fe de la Iglesia y de la suya propia”. Constitución 10

Al mismo tiempo que Eugenio profesaba un gran amor por María, siempre estuvo consciente de la importancia de nunca darle el primer lugar: es honrada solo por ayudarnos a dedicarnos más a su Hijo.

“El poder de intercesión de María y su amor maternal son aclamados por doquiera, y en nuestra época la devoción a ella se ha extendido maravillosamente.  Recibe el mayor honor, al igual que en las grandes épocas de la fe y bendecimos al Señor por ello.  El homenaje múltiple a la Madre de Dios marca un período de renovación en la fe.  De María llega a su divino Hijo, siendo tan honrada solo por ser la Madre de Jesucristo. El nombre de María se invoca con tan gran confianza, que puede interceder por nosotros con su divino Hijo, a quien se reconoce como autor de todas las gracias”.  

Carta Pastoral del Obispo Eugenio a la Diócesis de Marsella, Diciembre 21, 1859.

María Inmaculada es la patrona de la Congregación.   Dócil  al  Espíritu,  se consagró enteramente, como sierva humilde, a la persona y a la obra del  Salvador. En  la Virgen que recibe a Cristo para darlo al mundo del que es única esperanza, los Oblatos reconocen el modelo de la fe de la Iglesia y de la suya propia. La tienen siempre por Madre. Viven sus alegrías y sufrimientos de misioneros en íntima unión con ella, Madre de misericordia. Dondequiera que los lleve su ministerio, tratan de promover una devoción auténtica a la Virgen Inmaculada, que prefigura la victoria definitiva de Dios sobre el mal”. C10

 

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