“Dócil al Espíritu, se consagró enteramente, como sierva humilde, a la persona y a la obra del Salvador”. Constitución 10
La visión de Eugenio para los Oblatos:
“Mi pensamiento constante siempre ha sido que nuestra pequeña familia se consagre a Dios y al servicio de la Iglesia a través de los votos de la religión”.
Rambert, I pág. 187
María es el modelo y compañía en nuestra consagración.
“¡Que comprendamos por completo quiénes somos! Confío en que el Señor nos concederá esta gracia, con la ayuda y protección de nuestra santa Madre, María Inmaculada, a quien debemos tener gran devoción en nuestra Congregación. ¿No te parece que es una señal de predestinación llevar el nombre de Oblatos de María, es decir, consagrados a Dios bajo el patrocinio de María, cuyo nombre lleva la Congregación, como un apellido compartido con la santísima e Inmaculada Madre de Dios?”
Carta al P. Tempier en Marsella, Marzo 20, 1826, EO VII núm. 231
Al ser guiados por el carisma y tratar de vivir según su espíritu, nunca estamos solos.
“Admite que será tan glorioso como reconfortante para nosotros estar consagrados a ella en una forma especial y llevar su nombre ¡Los Oblatos de María! Este nombre agrada al corazón y al oído”.
Carta a Henri Tempier, Diciembre 22, 1825, EO VI núm. 213
“María Inmaculada es la patrona de la Congregación. Dócil al Espíritu, se consagró enteramente, como sierva humilde, a la persona y a la obra del Salvador. En la Virgen que recibe a Cristo para darlo al mundo del que es única esperanza, los Oblatos reconocen el modelo de la fe de la Iglesia y de la suya propia. La tienen siempre por Madre. Viven sus alegrías y sufrimientos de misioneros en íntima unión con ella, Madre de misericordia. Dondequiera que los lleve su ministerio, tratan de promover una devoción auténtica a la Virgen Inmaculada, que prefigura la victoria definitiva de Dios sobre el mal”. C10