MARÍA INMACULADA COMO NUESTRO MODELO PARA VIVIR EL CARISMA OBLATO (C10)

“María Inmaculada es la patrona de la Congregación. Dócil al Espíritu, se consagró enteramente, como sierva humilde, a la persona y a la obra del Salvador. En la Virgen que recibe a Cristo para darlo al mundo del que es única esperanza, los Oblatos reconocen el modelo de la fe de la Iglesia y de la suya propia. La tienen siempre por Madre. Viven sus alegrías y sufrimientos de misioneros en íntima unión con ella, Madre de misericordia. Dondequiera que los lleve su ministerio, tratan de promover una devoción auténtica a la Virgen Inmaculada, que prefigura la victoria
definitiva de Dios sobre el mal”Constitución 10

Al concluir las primeras diez Constituciones que contienen los elementos clave de nuestro carisma, recibimos como modelo la figura de María Inmaculada para vivirlo.
María Inmaculada es la patrona de la CongregaciónC 10.

Durante su estancia en Roma en 1825, Eugenio modificó el nombre de los Misioneros,
dándonos una nueva identidad, con las responsabilidades correspondientes:

“Renovémonos todos, en especial la devoción a la Santísima Virgen y hagámonos dignos deser Oblatos de María la Inmaculada. ¡Es un pasaporte al cielo!”

Carta a Henri Tempier en Marsella, Diciembre 22, 1825, EO VII núm. 213

El Padre Jetté escribió: “El significado de ser ‘patrona de la Congregación’ es que María Inmaculada es al mismo tiempo quien nos protege, intercede por nosotros de forma especial ante su Hijo, y es también nuestro modelo e inspiración. El Artículo 10 insiste particularmente en este último aspecto: María es el modelo de nuestra oblación, de nuestro celo misionero y de nuestra fe”.

¡Qué bendición para nuestra familia Oblata tener esta relación especial con María!

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