LOS SANTUARIOS MARIANOS COMO LUGARES ESPECIALES DE LA MISIÓN APOSTÓLICA
“… La Virgen recibe a Cristo para darlo al mundo, del que es única esperanza”. Constitución 10
Para Eugenio, los santuarios Marianos eran lugares especiales de misión para los Oblatos, donde junto a nuestra patrona, podían imitarla haciendo presente al Salvador en las vidas de quienes recibían su ministerio.
“A nuestra llegada a Notre-Dame de l’Osier para visitar el nuevo establecimiento que la Divina Providencia ha encomendado a nuestra Congregación, lo primero que hicimos fue dar gracias al Señor por el extraordinario favor que se dignó concedernos al llamarnos a este santuario para restaurar la devoción a la Santísima Virgen y atraer desde el seno de esta buena Madre, las gracias necesarias para que los miembros de nuestro Instituto sean merecedores del ministerio apostólico que han de realizar en estas regiones”.
Acta de Visita a la casa de N.D.de L’Osier, Julio 16, 1835
Expresa incluso más claramente su sentir, alabando la misión en nuestro primer santuario Mariano, Notre Dame du Laus, que permanece inalterable en todos los santuarios que atendemos actualmente en muchos países.
“Desde luego se trata de algo encantador de ver, si consideramos que en este lugar el Señor entrega a nuestra Congregación los poderosos medios para lograr todos los puntos de su Instituto, pues también de aquí nuestros misioneros saldrán a evangelizar a toda la gente alrededor y más allá. Siendo este centro familiar definitivamente uno de los santuarios más famosos de nuestra santa Madre y Patrona, tenemos grandes motivos para dejarnos llevar por una felicidad reconfortante, o mejor aún, grandes razones para ser humildes ante Dios en nuestro desamparo, para verdaderamente reconocer tal don, tan evidente protección”.
Acta de Visita a la casa de N.D.de L’Osier, Julio 16, 1835
“María Inmaculada es la patrona de la Congregación. Dócil al Espíritu, se consagró enteramente, como sierva humilde, a la persona y a la obra del Salvador. En la Virgen que recibe a Cristo para darlo al mundo del que es única esperanza, los Oblatos reconocen el modelo de la fe de la Iglesia y de la suya propia. La tienen siempre por Madre. Viven sus alegrías y sufrimientos de misioneros en íntima unión con ella, Madre de misericordia. Dondequiera que los lleve su ministerio, tratan de promover una devoción auténtica a la Virgen Inmaculada, que prefigura la victoria definitiva de Dios sobre el mal”. C10
Esta entrada fue publicada en
Uncategorized. Guarda el
enlace permanente.