LA VOCACIÓN QUE ME LLAMABA A DEDICARME AL SERVICIO Y A LA FELICIDAD DE MI PRÓJIMO, AL QUE AMABA CON EL AMOR DE JESUCRISTO POR LOS HOMBRES

El Domingo de Pascua de 1839, dentro del contexto del ataque personal hacia él, seguimos leyendo la reflexión de Eugenio sobre el amor de Jesucristo como origen de su vocación e inspiración para todas sus acciones. Recuerda el amoroso papel de Dios en su ordenación sacerdotal el 21 de diciembre de 1811 y su primera Misa el día de Navidad.

Mis primeros años en la carrera que Dios había inspirado desde la infancia que abrazara, fueron dirigidos por este sentimiento que predomina en mi alma. Renuncié ante el venerable prelado que me consagró sacerdote [Mons. Demandolx] a quedarme con él como vicario general y amigo: estas fueron las expresiones utilizadas por él al hacerme la propuesta. El día de Navidad de 1811, día memorable para mí por ser el día en que pude ofrecer por vez primera el santo sacrificio, evité aceptar tan conmovedora señal de su bondad para no apartarme de la vocación que me llamaba a dedicarme al servicio de mi prójimo, al que amaba con el amor de Jesucristo por los hombres.

Diario de Eugenio de Mazenod, Marzo 31, 1839, EO XX

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