ORAISON: ORANDO CON LA FAMILIA MAZENODIANA 

“En la oración silenciosa y prolongada de cada día, nos dejamos modelar por el Señor y encontramos en él inspiración para nuestra conducta,” (Regla de Vida OMI, 33).

La práctica de Oraison formaba una parte importante en la oración diaria de San Eugenio durante la cual entraba en comunión con los miembros de su familia misionera. Mientras que ellos se encontraban en Francia, se les hacía fácil juntarse en oración alrededor del mismo horario. Cuando los misioneros Oblatos comenzaron a ser enviados a los varios continentes ya no les era posible orar al mismo tiempo. Sin embargo, cada día había un tiempo cuando se detenían para orar en unión uno con el otro—aunque no fuera al mismo tiempo.

Esta es una práctica que Eugenio quería que su familia religiosa mantuviera. Por eso les invitamos a formar parte de esta práctica de Oraison  el domingo, 17 de noviembre, conmemorando la fiesta de los Mártires Oblatos de España.

El periodo de tres años que van de 1936 hasta 1939 fue un tiempo de sangriento martirio para la Iglesia de España. Durante esta persecución religiosa hubo miles de personas que padecieron muerte violenta. En este clima general de odio y
fanatismo antirreligioso, encuentra justo lugar el martirio de 22 oblatos: sacerdotes, hermanos y escolásticos de Pozuelo de Alarcón (Madrid).
El 22 de julio de 1936, un gran contingente de milicia armada atacó la casa oblata.
Los oblatos fueron hechos prisioneros en su propia casa. El 24, sobre las tres de la mañana, tuvieron lugar las primeras siete ejecuciones. El 7 de noviembre, dos más fueron ejecutados y el 28 de noviembre, sería el turno de los otros 13. (Tomado de Oración Oblata pags. 152-153)

Juan 15: 13-14:

No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos, y son ustedes mis amigos, si cumplen lo que les mando.

Tomado de la Declaración del Padre Felipe Díez Rodríguez:

Desde el primer momento en que fuimos detenidos, en cada uno de nosotros había un trasfondo de ser asesinados por nuestra condición de religiosos. En nuestro interior, lo único que transcendía era el espíritu de perdón, por una parte, y por otro, el deseo de ofrecer la vida por la Iglesia, la paz de España y por aquellos mismos de los que pensamos que nos iban a fusilar.
El único móvil que nos guiaba era sobrenatural, ya que humanamente lo perdíamos todo. Éramos conscientes de que si nos mataban era por odio a la fe cristiana…
En cuanto al lugar del martirio, de los siete primeros de Pozuelo ya he declarado que no sabemos dónde los mataron; de los otros, sabemos que fueron muertos en Paracuellos del Jarama. En el momento de la muerte, he oído que hubo alguien, que por las descripciones coincide con el P. Esteban, que pidió permiso para dar la absolución a sus compañeros.
Y sus palabras últimas fueron: “Sabemos que nos matáis por ser sacerdotes y religiosos. Os perdonamos. ¡Viva Cristo Rey!”.

San Eugenio de Mazenod:

Primera misa de la noche de Navidad: La gracia de reparar mis faltas con una vida dedicada total y únicamente al servicio de Dios y a la salvación de las almas. El espíritu de Jesucristo, la perseverancia final y hasta el martirio, o por lo menos, la muerte sirviendo a los apestados, o cualquier otra clase de muerte por la gloria de Dios o la salvación de las almas.

(Una de las Intenciones de su primera misa, E.O. XIV n.100)

[Como recursos adicionales, recomendamos algunos libros en el sitio de Internet de OMIWORLD:
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