NO ME IMPORTA EN LO MÁS MÍNIMO LA OPINIÓN DE LA GENTE

Eugenio comparte con Henri Tempier, en medio de las críticas publicadas en su contra:

Me importa poco lo que los malos hacen en mi contra; en ocasiones siento la tentación de evitar hasta la molestia de saber lo que traman contra mí, no ocupándome en absoluto de los hombres.

Eugenio no se preocupaba de los ataques hacia su persona, pero estaban ligados a su puesto como Obispo y a toda la administración de la diócesis, por lo que sentía había que responder.

Sin embargo no estoy de acuerdo en entregar la santidad y el honor de mi ministerio a la calumnia y a la maldad de hombres que quieren mancillar mi persona, a toda la administración y hasta al mismo Obispo diocesano. Me parece que mi tío debería protestar públicamente… Pero dejo, como de costumbre, mi opinión al juicio de los demás y no me preocupo. Que si actué con toda libertad, que se haga mucho, poco o nada, me es indiferente, pues no me interesa en lo más mínimo la opinión de la gente.

Carta a Henri Tempier, Julio 13 y 14, 1835, EO VIII núm. 522

Al haber salido oficialmente de la diócesis, la decisión de responder o no fue dejado a los demás y Eugenio estaba en paz con ello, aun cuando humanamente le pesaba y le confió a su amigo de toda la vida, Forbin Janson.

Por mi parte, estoy tan harto de los hombres, que todo fluye para prepararme un retiro en la soledad, dedicándome allí solo a mi salvación, en la paz de una vida repartida entre la oración y las ocupaciones que elija, sin estar ya perturbadas por todos aquellos de quien se es superior, pero que en realidad son nuestros dueños.

Carta a Charles de Forbin Janson, Julio 16, 1835 EO XV núm. 178

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One Response to NO ME IMPORTA EN LO MÁS MÍNIMO LA OPINIÓN DE LA GENTE

  1. Eliseo Francisco Margenet says:

    Una lectura pausada de este texto, nos puede hacer comprender mas algunas cargas que deben soportar nuestros sacerdotes, como así también, cuanto de lo expuesto por el concilio Vaticano 2do, aún esta por hacer, tanto de parte de laicos como de consagrados.
    Confiemos en la misericordia de Dios y sintiéndonos necesitados de El, recurramos a ella para fortalecer nuestra familia Mazenodiana

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