ADRIEN TELMON OMI, 1807 – 1878

El pintoresco Adrien Telmon, tercero en la comunidad fundadora de la misión en Córcega, nació en 1807 y realizó su oblación en 1826, siendo ordenado sacerdote Oblato en 1830. Yvon Beaudoin nos narra la historia:

“Tras la misión en Barcelonnette, predicada por el Fundador y sus compañeros del 20 de abril al 20 de mayo de 1822, Adrien siguió a los misioneros a Aix. Mons. de Mazenod escribe en su diario el 1° de mayo de 1837 : «Lo agarré de la camiseta, por así decirlo, durante la misión de Barcelonnete. ¿Qué edad tenía entonces? Quince o dieciséis años, no sé, sea como fuera, no me llegaba más que a la cadera. Tenía todos los aires de un niño pequeño. Sin embargo, lo adopté y he considerado siempre como hijo mío, le proveí de todo lo que necesitaba, le procuré una educación. Finalmente, lo admití en la sociedad y lo llevé hasta el sacerdocio, a pesar de algunas inquietudes durante su escolasticado y de que una vez se fugara de la casa de Aix”

De temperamento rebelde e impulsivo, preocupaba a sus superiores al principio.

“Tras el año académico de 1830-1831, el padre Telmon fue a la comunidad de Notre-Dame du Laus, donde permaneció a disgusto, hasta 1834. Encontraba la ciudad de Marsella demasiado calurosa y Laus demasiado frío.
En Laus, donde el padre Hippolyte Guibert era superior, el padre Telmon impartía clases de Sagrada Escritura a algunos escolásticos, además de predicar misiones. Pero había poca demanda de predicaciones tras la Revolución de 1830.
En 1834 Mons. Casanelli d’Istria, obispo de Ajaccio, confió su seminario mayor a los Oblatos. El Fundador propuso al padre Guibert como superior de la comunidad y anunció que sería «acompañado por un profesor de dogma, hombre de talento, conocedor de Sagrada Escritura y de ceremonias”, se refería al padre Telmon. Llegaron a Córcega a comienzos de 1835 y se les unió el padre Albini como profesor de moral, a comienzos del año académico de 1835-1836. El padre Telmon enseñó dogma en Ajaccio de 1834 a 1837, al tiempo que acompañaba al Padre Albini en las misiones en Adviento y Cuaresma. Enseñaba y predicaba con éxito. Fue muy popular.”

A partir de ahora leeremos ampliamente sobre el celo de este misionero: cómo fue parte del primer grupo de Oblatos en ir a Canadá y después fundador de la misión de Texas en los EUA.
Falleció en Francia en 1878.

En la necrológica del padre Telmon, el padre Soulerin subraya sobre todo el talento de oratoria del padre, así como su celo. Escribe: «Era orador efectivo. La razón de su éxito en el sagrado púlpito era sus amplios conocimientos, por su estudio profundo de la Sagrada Escritura, de la que sabía hacer aplicaciones juiciosas acordes a las circunstancias, con las conclusiones novedosas y originales de sus comentarios, una notable facilidad de oratoria, la simpatía de su voz y de su fisonomía. Su palabra no tenía nada de ampuloso, de extravagante en su estilo ni en su gesto, sino sólida, luminosa, insinuante, simple con los pobres, de noble simplicidad con las mentes cultivadas. Su facilidad era tal que podía improvisar de la forma que fuera sobre cualquier tema (…). No hubiera podido obtener tan bellos resultados de no haber sido un hombre de celo, sacrificio, abnegación, fe, caridad, amor a la Iglesia y a la Congregación. Sí, era emocionante verle [en Texas] olvidarse de sí en todo, tomar para sí el trabajo más oneroso, no pensando sino ofrecer a nuestro Divino Salvador una morada conveniente, un culto divino espléndido, a las almas los cuidados más solícitos, corriendo literalmente tras la oveja descarrilada, no tomando sino a destiempo su sustento y a veces de forma escasa, rebajándose para hacer las tareas en el mantenimiento de la casa si el pobre hermano se encontraba sobrecargado de trabajo. Cuántas veces no lo habremos visto al final de la jornada, vomitar sangre o caer rendido y dormirse en el suelo de su celda o en una silla, hasta bien entrada la noche. Sin embargo, siempre estaba en la oración de la mañana, ofrecía el santo sacrificio de la misa, hacía su acción de gracias, tras la cual, antes de pensar en su desayuno, había previsto ya todos los detalles de su jornada…”

Ver: https://www.omiworld.org/es/lemma/telmon-pierre-antoine-adrien-es/

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