LA REGLA ES EL EVANGELIO PERCIBIDO, VIVIDO Y COMPARTIDO BAJO UN ASPECTO SINGULAR

Las Constituciones y Reglas de una congregación religiosa no son un grupo de reglamentos para seguir en forma servil y mantener el buen orden y una perfecta obediencia dentro de ese grupo particular.

Cada fundador lleva su vida de acuerdo a una inspiración específica del Evangelio (en el caso de Eugenio, fue la experiencia de Jesús Salvador el Viernes Santo). Así, el fundador vive y comparte su visión con los demás, quienes entonces deciden ser parte de la vida y misión del instituto. En algún momento, la comunidad fundadora pone por escrito la experiencia de vida de esa visión del Evangelio, para que las generaciones siguientes puedan compartir la misma experiencia y el mismo espíritu. Una Regla de Vida transmite el espíritu de la fundación y la visión, en el contexto de un mundo siempre cambiante y sus exigencias.

La Regla de una Congregación es el Evangelio percibido, vivido y compartido bajo un aspecto singular. Para Eugenio fue el punto de vista del Salvador y de la vocación de los Oblatos como “cooperadores del Salvador” al llevar a los más abandonados la experiencia de salvación. Actualmente reconocemos la vocación de todos los miembros de la Familia Mazenodiana como cooperadores del Salvador.

En vista de ello, podemos comprender la insistencia de Eugenio de una fidelidad absoluta a la Regla (= a una vida de “regularidad”) 

El agradecimiento que debemos a Dios por ese prodigio no puede expresarse más que con el firme propósito de caminar siempre en su presencia, fieles a nuestra vocación y en rigurosa observancia de nuestras Reglas

Carta a Bruno Guigues, Septiembre 3, 1834, EO VIII núm. 485

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