CUANDO NO ES UNA CUESTIÓN NI DE PAZ NI DE GUERRA

Después de la estancia de Eugenio en Roma por cuatro meses, Yvon Beaudoin continúa narrándonos el conflicto entre las autoridades francesas y el Obispo de Mazenod:

Poco después de su regreso a Marsella en diciembre de 1833, el Obispo de Icosia decide defenderse ante los tribunales. El asunto avanzaba rápidamente, cuando a principios de  enero de 1834, el cardenal Bernetti hace escribir desde Roma una carta en la cual exhorta al Obispo a no continuar el proceso y vivir lo más posible en el retiro, conforme a la voluntad expresa del Gobierno. “La norma aquí, escribe el corresponsal romano, es totalmente independiente de la opinión personal que se tiene de usted. Se le considera  un obispo con todas las cualidades necesarias para hacer amar a la Iglesia en tiempo de paz, de hacerla temer en tiempos de guerra, de honrarla en ambos casos hasta con el martirio; pero no se le considera lo bastante flexible para agradar en un tiempo que no es ni de paz ni de guerra.

Yvon Beaudoin EO 8 páginas XXV-XXVI

Como consecuencia, el Obispo de Mazenod renunció a su acción legal, respondiendo a  Roma:

Dado que al Sumo Pontífice le acongoja la idea de este proceso ante los tribunales, renuncio  a obtener justicia por ese medio. Puede usted informar de mi resolución al respecto y que dejo todo en manos del Santo Padre.

Carta al Barón D Papassian en Roma, Mayo 14, 1834, EO XV núm. 173

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