NO HAY PORQUÉ LAMENTARSE CUANDO SE HA HECHO LO MEJOR POSIBLE. HASTA DEL ERROR DE LOS HOMBRES SE SIRVE DIOS PARA LLEGAR A SUS FINES

Enfrentando la incertidumbre respecto a su futuro en caso de que el Gobierno francés actuara en su contra, Eugenio pone en Dios su confianza para el porvenir. 

… No hay porqué lamentarse cuando se ha hecho lo mejor posible. Hasta del error de los hombres se sirve Dios para llegar a Sus fines. Ignoro lo que me pide; todo lo que sé es que Su sabiduría gobierna a quienes cuyo único propósito es trabajar por Su gloria. Cansado de la injusticia de los hombres, decido ver en ello un bien para mi alma, aunque fuera por un tiempo.
Si Dios lo decide de otro modo, dirigirá los acontecimientos y la voluntad de sus criaturas hacia Su voluntad.
En cuanto a mí, con gusto me retiraría al Seminario de Marsella donde podría ayudar a los jóvenes eclesiásticos en su aprendizaje del conocimiento y práctica de las virtudes de su estado; seguiré llevando a los enfermos el consuelo de mi ministerio y viviré olvidado, como lo deseo en el fondo de mi alma…
… Quienes invocamos al Señor debemos consolarnos de todo, pensando que somos invisiblemente guiados por Su Providencia. El Oficio de este día nos muestra que las pruebas son una buena señal y nos dan la esperanza de ser agradables a Dios.

                                                Carta a Henri Tempier, Octubre 24, 1833, EO VIII núm. 469

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