EL PAPA ACLARA LA SITUACIÓN

Por fin Eugenio se reúne con el Papa, pudiendo comenzar a comprender el lío ocasionado por la intriga política. 

… El Papa solo me recibió a mí y a los ministros. Pasé un largo rato con él. Pues bien: después que el Gobierno reclamara inútilmente sobre mi elevación al episcopado, y sin poder negar a la Santa Sede su poder, utilizaron otro argumento, haciendo saber confidencialmente que siendo un reconocido jefe carlista con miembros de ese partido en el obispado, se verían obligados a llevarme ante los tribunales si el Papa no actuaba con prudencia, pues el Gobierno lamentaría mucho verse obligado a llegar a tal extremo con un obispo. 

“Carlista” se refiere a quienes reconocían al rey Carlos como el último rey legítimo en Francia y al actual rey Luis Felipe como usurpador. Aunque Eugenio no era partidario del rey actual, los alegatos del gobierno no eran ciertos. Sin embargo, las autoridades francesas amenazaron con enjuiciarlo por dichos cargos subversivos (falsos), y pensaron que lograr la intervención del Papa solucionaría el problema.

Fui llamado por el Papa en buena fe y para evitarme el desprestigio. Si me hubiesen dicho la razón, habría respondido adecuadamente y puesto que jamás he hecho algo o dicho una palabra en favor del carlismo, pues sí existe, y que mis principios son que el clero tiene bastante con defender su fe sin mezclarse en política, yo mismo hubiese provocado el ataque, seguro de salir victorioso. Ya que estoy aquí, llegaré hasta el final…

                                                     Carta a Henri Tempier, Agosto 28, 1833, EO VIII núm. 458

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