EL OBISPO ES MISIONERO POR EXCELENCIA

El Obispo Fortuné de Mazenod era ya anciano, por lo que pidió a su sobrino, el recién ordenado Obispo Eugenio, hacer una visita pastoral a siete lugares. 

Salgo, muy querido mío, a la visita pastoral de una parte de la diócesis dedicándole quince días, y si Dios quiere, será tiempo bien empleado

Eugenio había sido misionero por cerca de 20 años y estaba en su naturaleza actuar como tal. En su ministerio con todos resaltaba el corazón y enfoque Oblato.  

El Obispo es misionero por excelencia; conozco mi deber, lo importante es cumplirlo bien. Si bastara la voluntad no habría duda, pero hay que merecerla, pues ¡qué mayor gracia que cumplir bien con el deber! Por ello, les toca ayudarme con sus muchas oraciones, mis queridos hijos.

Carta a Hippolyte Courtès, Mayo 4, 1833, EO VIII núm. 445

Desde entonces la Iglesia ha llamado a muchos Oblatos para convertirse en obispos. La vocación de todos siempre ha sido “ser un misionero por excelencia” y acercarse a la gente con un corazón Oblato, como hizo San Eugenio.

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