PRESENTES EN LOS PENSAMIENTOS Y ORACIONES MUTUOS

Hemos pasado bastante tiempo reflexionando en el retiro privado en el que Eugenio meditó acerca de las Constituciones y Reglas.  Ahora, vuelve a su vida cotidiana – a sus preocupaciones como superior de su familia religiosa.

Como prueba evidente de mi buena voluntad, no quiero dejar mis ejercicios sin escribirles al menos unas líneas. Con ello verán, mis queridos, que son mi primer pensamiento al descender de la Santa montaña en la que conforme a la Regla y al consejo de nuestro divino Maestro, acabo de quiescere pusillum”. [ed. Marcos 6:31 “Vengan ustedes solos a un lugar deshabitado”.]
Incluso debo confesar no he esperado a terminar los ejercicios para ocuparme de ustedes. Frecuentemente les tenía presentes, y no para distraerme, por cierto.

Pedir por los miembros de su familia religiosa siempre fue una parte integral de sus oraciones diarias. Escribió esta carta el 1° de noviembre, Día de Todos los Santos, día en el que los Oblatos renovaban su oblación – y en el que los nuevos miembros de la familia profesaban sus primeros votos. Eugenio da gracias por el gran don de la vocación Oblata:

Por ejemplo, esta mañana, en los santos misterios celebrados antes del alba en la capilla del seminario, pensaba en esos fervorosos discípulos que al amanecer agradecían a Dios el bien que no ha sido concedido a todos.

Carta a Jean Baptiste Mille y a los Padres y Hermanos en Billens, Noviembre 1° 1831, EO VIII n 406

Hoy en día, todos somos invitados a dar gracias por el don de nuestra vocación bautismal y a recordar que, como miembros de la Familia Mazenodiana, estamos unidos al vivir y expresar nuestra vocación.

 

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