Eugenio continúa las notas de meditación de su retiro acerca de la Regla de Vida Oblata:
Pero cómo puede alguien dar un poco de alivio a tan grandes males, pues no es suficiente con solo desearlo.
“Están convencidos de que si se pudieran formar sacerdotes llenos de celo por la salvación de los hombres, los sacerdotes, sin ocuparse de sus intereses propios, cimentados fuertemente en la virtud – en una palabra, hombres apostólicos profundamente conscientes de la necesidad de reformarse ellos mismos, que trabajaran con todos los recursos a su alcance para la conversión del prójimo – habría entonces un gran motivo para creer que en un corto período, podría lograrse que la gente que se ha desviado volviera a su responsabilidad por tanto tiempo descuidada”.
Ahí tenemos lo que hay que hacer si se espera tener éxito.
Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163
Leamos de nuevo el párrafo, sustituyendo “sacerdotes” por “cristianos”. Encontramos en él mucho para meditar.