NO HARÁN TAMBALEAR MIS PRINCIPIOS

Al escribir a una figura pública, cuyas ideas sobre la libertad religiosa no compartía Eugenio, le dice:

Siento que la indiscreción de algunos de nuestros misioneros haya podido hacerle pensar que era uno más de sus ardientes adversarios entre sus hermanos.

Ciertamente no soy adversario de ninguno de mis hermanos. Confieso no compartir algunas opiniones políticas, pero por otro lado respeto en lo más profundo de mi corazón y defiendo su honor con tanto más celo y tal vez con más éxito que los mayores partidarios de los sistemas. Sin embargo, reconozco que mi respeto y apego por ellos no harán tambalear mis principios, parecidos a la fe del carbonero, pues considero la autoridad del Jefe de la Iglesia como mi regla y la de los míos, independientemente de cualquier decisión doctrinal, de cualquier decreto solemne “ex catedra”, etc. Es posible que ello parezca demasiado católico para los tiempos actuales, pero no me preocupa lo que se pueda decir o pensar al respecto.

Carta al Conde de Montalembert, Octubre 24, 1831, EO XIII núm. 78

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *