PERMANEZCA CERCA DE DIOS Y ACTÚE CON TODA CONFIANZA

El Padre Mille tenía 22 años de edad y había sido ordenado sacerdote quince meses antes de ser el superior del escolasticado Oblato en Suiza. Aunque era joven e inexperto, Eugenio no había tenido elección al darle dicha responsabilidad, que era una dura carga. Eugenio le escribe para animarlo:

si tiene la íntima convicción de que no somos nada, pero podemos mucho con la ayuda de Dios, al esperar la señal de obediencia que nos manifiesta la voluntad del Señor al que servimos, quien se ha comprometido a ayudarnos eficazmente con su gracia en los diversos trabajos que nos confía. Si renuncia por completo a sí mismo, a sus gustos, a los argumentos que su mente podría sugerirle, logrará cumplir como es debido, el delicado cargo que se le ha confiado.
Permanezca cerca de Dios, quien le ha llamado, reflexionando en la importancia de lo que se le ha encomendado y aprenda de quienes tienen más experiencia en ese campo.

Un buen consejo para todos, cuando nos sintamos agobiados por nuestro servicio.

Pero debe ocuparse de su cargo y repetirse con frecuencia que Dios, la Iglesia y la familia le pedirán cuentas «villicationis tuae» [ed. “Dame cuenta de su administración” Lc 16:2]
Después actúe con toda confianza y corrija suavemente, con experiencia, los pequeños errores que vaya descubriendo sobre la marcha.

Carta a Jean Baptiste Mille, Septiembre 25, 1831, EO VIII núm. 404

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *