Yvon Beaudoin nos da el contexto de otro incidente anti-religioso: “El alcalde había solicitado cancelar la procesión en la fiesta de la Asunción. El Obispo Fortuné la encabezó todo el tiempo. Un grupo de hombres atacaron a las jovencitas que guiaban la procesión y tomaron por un momento la Cruz, que fue valientemente defendida por los católicos que participaban en la procesión.”
… ¡Que buen pueblo el de Marsella! ¡No tiene igual ni por mucho! Ese atentado mereció el justo castigo recibido por los provocadores y si vuelven, habrá de ser mayor, pues es odioso que algunos bribones amparados por la impunidad insulten a la religión y afecten a la mayoría de 140.000 almas.
Carta a Henri Tempier, Agosto 24, 1831, EO VIII núm. 402