LOS SACERDOTES DE JESUCRISTO NUNCA SERÁN ESPECTADORES DEL NUEVO SUPLICIO DEL SALVADOR

Las autoridades en Marsella deseaban la remoción de los crucifijos públicos como parte de la persecución anti-religiosa en Francia, encontrando oposición en lo que se consideraba la continuación contemporánea de la humillación y pasión de Jesús.

Aquí hemos defendido como debíamos, el árbol sagrado de la cruz que no sólo querían quitarnos, sino que pretendían arrancarlo de nuestras manos. Dos veces el Sr. Alcalde nos envió a un miembro del consejo de la ciudad, con el pretexto de que era el único medio de salvar la ciudad de una carnicería. Pueden imaginar cuál fue nuestra respuesta y con qué indignación rechazamos tan infame proposición, deshaciendo el complot. Sin embargo, no me atrevería a asegurar no lleguen a sus propósitos, si la impiedad sigue siendo protegida. El hecho es que los sacerdotes de Jesucristo nunca serán cómplices de tan enorme crimen, ni espectadores de ese nuevo suplicio del Salvador de los hombres.

Carta a Jean Baptiste Mille, Marzo 19, 1831, EO VIII núm. 387

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