¡SOY SU PADRE Y QUÉ PADRE!

Lo saben, ¡soy su Padre, y qué Padre! Por consiguiente, no puedo contentarme con la parte que se le da al superior.

Eugenio había tenido un sentido de paternidad espiritual desde que fundó a los Oblatos. Lo menciona a los escolásticos, con quienes había pasado algunas semanas muy especiales en Billens y vemos el aspecto espiritual de su amor paternal, dirigido no a las personas, sino a Dios y al servicio de la Iglesia.

Si pudieran escuchar cuando hablo de ustedes, o leer lo que escribo, comprenderían lo que son para mí, pero ya lo saben y deben tener en cuenta mis sentimientos ante Dios. Sus virtudes y desvelo por la gloria de Dios y al servicio de la Iglesia, serán mi gloria y mi consuelo en medio de la asamblea de los santos; mientras tanto, gozo en el secreto de mi corazón bendiciéndoles y encomendándome cada vez más a sus oraciones y recuerdo.
Adiós, cada vez más, mis queridos hijos

Carta a Jean Baptiste Mille y los estudiantes en Billens, Enero 24 1831, EO VIII núm. 383

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