DARÍA LA VIDA MIL VECES PARA QUE JAMÁS UNO DE LOS NUESTROS DIERA EL ESCÁNDALO DE NO SER DIGNO DE SU VOCACIÓN

Tras haber dispuesto las tres formas fundamentales de reenfocar nuestra vida de acuerdo al espíritu de la vocación Mazenodiana según nuestro estado de vida, Eugenio continuó:

Que cada cual se juzgue y se corrija, o se considere reprobado. La sentencia parece severa, pero es cierta. Por eso yo daría la vida mil veces para que jamás uno de los nuestros diera el escándalo de no ser digno de su vocación. Para preservar a los suyos de esa desgracia: Argüe, obsecra, increpa in omni patientia et doctrina. Deus pacis aptet vos in onmibus [ed. 2 Tim 4,2: “Reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina”. Hechos 13, 20: “Y el Dios de la paz… os disponga con toda clase de bienes”.]

Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350

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