OFRECIÉNDOSE COMO VOLUNTARIO PARA CAPACITAR BUENOS SACERDOTES PARA LA IGLESIA EN ROMA

Mientras Eugenio escribía al embajador sardo para su visita a la Santa Sede, aprovechó la oportunidad de pedirle recordar al Papa sobre un proyecto que era importante para Eugenio: la formación de buenos sacerdotes en los seminarios. Desde la Restauración después de la destrucción ocasionada por la Revolución, la Iglesia en Francia había establecido un sistema de seminarios que estaba dando buenos resultados

Le ruego pues mi querido amigo, presente al Papa en mi nombre, ese pequeño obsequio como muestra de mi afecto por su sagrada persona  y por la Santa Sede apostólica. No olvide asegurar al Santo Padre que no tiene en Francia un hijo más devoto; le ruego se lo diga. ¡Ah! si quisiera que fuéramos a Roma para establecer un seminario para el clero secular como los que tenemos en Francia, a los que se debe la reforma de costumbres y resurgir de esta Iglesia…

Los Oblatos dirigían con éxito el seminario mayor en Marsella y Eugenio ofreció la posibilidad de dar el mismo servicio al Papa para los seminaristas de las pequeñas diócesis que rodeaban a la ciudad de Roma.

León XII no estaba lejos de ese proyecto. “Esto nos hace falta”, dijo al aprobar las Reglas de nuestra Congregación que, entre otros ministerios, comprende ése, gracias a Dios, con éxito.

Carta al Marqués de Croza, Julio 22, 1829, EO XIII núm. 72

Yvon Beaudoin nos da los antecedentes :

“Por varios años el Padre de Mazenod se había preparado para aceptar una tarea apostólica como ésta… En la nueva edición de la Regla (1825-1826), la reforma clerical permaneció como uno de los fines de la Congregación, aunque la dirección del seminario no se mencionaba en forma explícita. Sin embargo, en la petición del Padre de Mazenod al Santo Padre del 8 de diciembre de 1825 y en el documento papal Si tempus umquam por el cual León XII aprobó la Regla el 21 de marzo de 1826, se menciona la dirección de seminarios como un objetivo secundario del Instituto.” (http://www.eugenedemazenod.net/esp/?p=2320)

“Su deseo de convertirse en sacerdotes, o al menos el deseo de descubrir si son llamados a serlo. Así, la pregunta es seria, pues deben prepararse por completo con una clara intención y una formación austera.”  Papa Juan Pablo II a los seminaristas

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