UN NUEVO IMPULSO MISIONERO A LOS OBLATOS: LA FORMACIÓN EN EL SEMINARIO

Como respuesta a la necesidad del clero de cambio y formación, Eugenio estaba por enviar al Padre Charles-Dominique Albini al seminario mayor de Marsella como profesor y formador. Escribe al P. Honorat a propósito de ello:

¡Sabes bien que si recayera enfermo y no pudiera emplearlo en el puesto que le he destinado, sería un desorden terrible y acarrearía una consecuencia grave!

Carta a Jean Baptiste Honorat. Agosto 23, 1827, EO VII núm. 275

Yvon Beaudoin explica el antecedente.

“La diócesis de Marsella había tenido un seminario floreciente, dirigido por los Padres Lazaristas de 1648 a 1791. La Revolución suprimió la diócesis y cerró el seminario.

A su llegada a Marsella en 1823, monseñor Fortunato de Mazenod, primer obispo de la diócesis restablecida, fue saludado por 24 seminaristas marselleses que recibían su formación en Aix.  Ya en el mes de diciembre los llevó a Marsella, donde se abrió un seminario provisional en la calle Roja, y luego a Saint-Just, bajo la dirección de tres sacerdotes diocesanos.

El P. Francisco de Paula Enrique Tempier, nombrado vicario general de la diócesis en 1823, se encargó de hacer construir en la calle Roja un edificio que recibió a los seminaristas de 1827 a 1862, y después fue demolido para liberar los accesos a la nueva catedral.

En los nuevos locales, el obispo quería también instalar a un nuevo equipo de directores, preferentemente religiosos, para mayor unidad en la doctrina y en la formación. Recurrió a los sacerdotes del Sagrado Corazón, a los sulpicianos y a los lazaristas, pero sin éxito. Entonces confió la dirección del seminario a sus misioneros diocesanos, los Oblatos de María Inmaculada.

El P. Eugenio de Mazenod se preparaba desde hacía unos años para aceptar esa obra que la Regla de 1818 excluía, para dejar a los misioneros ocuparse enteramente de la predicación de las misiones parroquiales. Ya el Capítulo de 1824  había decretado que en adelante “no estaría prohibido encargarse, en caso de necesidad, de la dirección de casas eclesiásticas”. En la nueva redacción de la Regla en 1825-1826, la reforma del clero sigue siendo uno de los fines de la Congregación, sin que se trate del seminario, pero la súplica del 8 de diciembre de 1825 y el breve Si tempus unquam con el que León XII aprueba  la Regla el 21 de marzo de 1826, mencionaban la dirección de los seminarios como fin secundario del Instituto.

El Fundador no vio, pues, ningún impedimento jurídico para la aceptación del seminario de Marsella; el aumento del personal oblato en 1826-1827 le permitía también formar una nueva comunidad, la cuarta de la Congregación.”

Beaudoin, “Marsella, Seminario Mayor (1827-1862)” en el Diccionario Histórico Oblato

 

“La formación espiritual en la tradición cristiana, responde a una pregunta humana específica: ‘¿Qué tipo de persona seré?’ Es el proceso para establecer la naturaleza de Cristo en la persona. Es todo de lo que se trata.”   Dallas Willard

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