NO PERDER NUNCA NUESTRA PARTICULAR SEÑAL DEL ESPÍRITU

La presencia Oblata en Marsella había comenzado aceptando la capellanía del orfanato Providencia, que estaba unido al ministerio en el Calvario.

[Ver las entradas desde el 29 de Noviembre al 7 de Diciembre de 2012]. Hemos visto como el celo de los Misioneros les llevó a responder a muchas necesidades de los pobres. Escribiendo al Director del orfanato, Eugenio le recordaba que estaban agradecidos por encargarse de los servicios religiosos del mismo, pero que la vocación particular de los Misioneros les hacía seleccionar los ministerios que escogían, teniendo la predicación de misiones prioridad sobre todo lo demás.

No debe sorprenderse que me preste gustosamente a secundar todo cuanto pueda los generosos pensamientos de los Señores de la Obra de la Providencia. Aunque el espíritu de nuestra vocación no me obligara a aceptar con diligencia todo el bien que se nos propone hacer, cuando entrevemos la posibilidad de hacerlo como se debe,
el agradecimiento que debemos a su Obra por haber asociado nuestra Compañía a su solicitud para con los niños pobres que alimenta y que quiere educar en la virtud, comportará para nosotros un deber, siempre agradable de cumplir.
Sin embargo, me reprocharía, Señor, no recordarle lo que dije al Sr. Bonnafoux, que unos compromisos anteriores me obligarían probablemente, durante las dos primeras misiones de este año, a salirme del plan que Ud. ha propuesto y que he aceptado con gusto con la modificación de una libertad razonable que permitirá al que encargue del servicio ausentarse por algún tiempo, haciéndose reemplazar como hacen los sacerdotes que tienen cargo de almas.

Carta a M. Fliranhois Roux, Presidente de la Asociación Religiosa de hombres Divina Providencia, en Marsella, EO XIII n. 43

La pequeña comunidad estuvo solo el primer año en el orfanato Providencia y su trabajo apostólico en esta casa cesó con la llegada del Obispo Fortunato de Mazenod a Marsella. Había sido un apostolado intenso. Los Oblatos escucharon aquí confesiones de varios centenares de niños y les catequizaron. Los Padres también atrajeron a la juventud de las parroquias vecinas y les prepararon para su primera comunión. Incluso fundaron una Congragación de la Juventud semejante a la de Aix”.  Yvon Beaudoin, “Marsella, El Calvario”, en el Diccionario de Historia Oblata, Volumen 1.

 

“Para triunfar en tu misión, debes tener una entrega decidida a tu meta”   Abdul Kalam

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