OJEADAS DE LA MISIÓN EN LA CIOTAT

Eugenio y algunos de los Misioneros participaban por completo en las siete semanas de la misión parroquial en La Ciotat. Algunos extractos de las pocas cartas que tuvo tiempo de escribir a la gente cercana a él, nos ofrecen algunos vistazos de la misión.

A su madre, quien constantemente se preocupaba por su salud y bienestar físico, le escribió:

Si no le diera noticias mías, querida mamá, se sentiría tal vez triste. Le escribo, pues, dos líneas para decirle que hemos llegado a buen puerto y que estamos de maravillas.
Estamos muy satisfechos de los comienzos de nuestra misión. Siga rezando para que se haga el bien y para que todos aprovechen de una gracia tan preciosa como la que se ofrece en este momento a los habitantes de esta ciudad. Como tengo que tratarle un poco como madre, no olvidaré decirle que aquí comemos un pescado excelente y que no nos falta nada para el cuerpo.

Carta a su madre, Noviembre 6, 1821, EO XIII núm. 40

Que ese querido amigo agradezca esta palabrita que le escribo en medio del combate, en pleno campo de batalla, armado de pies a cabeza contra el infierno, al que, con la ayuda de Dios, asestamos buenos golpes.

Carta a Adolphe Tavernier, Noviembre- Diciembre 1821, EO XIII núm. 41

Conforme al último censo hay 398 viudas y sólo 97 viudos. Idéntica proporción, más o menos para la juventud… Los pescadores han quedado encantados de la proposición que les he hecho de ir a plantar una cruz expresamente para ellos en una isla vecina en la cual extienden sus redes y las hacen secar.
Si el tiempo sigue siendo tan hermoso como no ha cesado de estar desde que estamos aquí, esa campaña sobre el mar será soberbia..

Carta a Hippolyte Courtes, Noviembre 28, 1821, EO VI núm. 77

Hemos terminado la misión de La Ciotat, una de las más fatigosas que tramos predicado. No os doy ningún detalle; las bendiciones han sido undantes, pero éramos cuatro confesores menos de los que hacían falta, lo e es una muy grande desgracia. Mons. el Arzobispo ha venido a confirmar la asistido a la plantación de la cruz que ha sido magnífica. El tiempo no ha iSiáo de ser hermoso tanto que no tuvimos necesidad de su ayuda.

Carta a Henri Tempier, Diciembre 28, 1821, EO VI núm. 79

 

Todos hemos conocido la larga soledad y encontrado que la comunidad es la respuesta.”   Dorothy Day

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