UNA EVALUACIÓN MISIONERA

Estoy enfadado sin duda, mi querido hermano, de que tengáis tan pocos consuelos en Rognac, pero como estoy seguro de que vuestro mérito a los ojos de Dios, no es menos grande, no puedo afligirme demasiado. No somos nosotros los que hemos elegido el lugar y el tiempo.
Era asunto de Dios que sabe las cosas mejor que nosotros; no ós preocupéis pues más y cuando regreséis no os dejéis llevar por vuestro descontento, tened mucha prudencia en vuestros relatos.

Carta a Henri Tempier, 27 de Noviembre de 1819, EO VI n.49

La evaluación de Henri Tempier fue:

Quiero que sepas que no estoy totalmente carente de consuelo. Hay un buen número de personas que sacarán provecho de la misión, algunos de ellos mayores incluso de cuarenta o cincuenta años, quienes no habían sido capaces de cambiar de opinión hasta ahora. El otro día, dos “jóvenes” como estos se acercaron al P. Mye y le dijeron con mucha seguridad que, entre los dos, hacía cerca de ochenta años que no habían visto un sacerdote.

Carte de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod, 2 de Diciembre de 1819,
Oblate Writings II.2, n. 21

 

“Es necesario ayudar a los otros, no sólo en nuestras oraciones, sino también en nuestra vida diaria. Si nos damos cuenta de que no podemos ayudar a los demás, lo menos que podemos hacer es desistir en hacerles daño.”             Dalai Lama.

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