LA RESPONSABILIDAD DE GUIAR A TRAVÉS DE LA CALIDAD DE SU VIDA

Hasta ahora los retiros de Eugenio se han centrado en él mismo y en su búsqueda de crecimiento espiritual y personal – todo ello en beneficio de su ministerio y de los más abandonados. Ahora, después de seis meses de existencia de los Misioneros bajo su dirección, surge un nuevo elemento: él es responsable ante su comunidad con su conducta y ejemplo.

Comprendía que debía vivir de acuerdo a los estándares que proponía a los demás. Debía guiar la calidad de su vida. De mantener el celo, su comunidad lo emularía, e igualmente, de ser indiferente, podría esperar lo mismo de los demás. Comprendió que donde esté el superior, estarán quienes son confiados a su cuidado.

Hasta ahora he podido mirarme como una persona privada que debe pensar en su salvación y hacer todo lo posible por alcanzarla. Está bien, pero, etc.
Ahora debo hacer una reflexión de capital importancia, y es que mi posición ha cambiado. Antes, si yo era flojo o tibio, era ciertamente una gran desgracia para mí, pero era fácil poner remedio y las secuelas no eran funestas para otros. Hoy, si no soy fervoroso y santo, se resentirán las obras que el Señor me ha confiado, el bien languidecerá y yo seré responsable de todas las consecuencias de ese desorden.
Estímulo poderoso para renovarme en el espíritu de mi vocación y tomar las medidas eficaces para hacerme santo.

Notas de retiro, julio-agosto 1816, E.O. XV n 139

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