LAS MISIONES POPULARES: LA ATRACCIÓN Y EL PELIGRO DE LAS ZONAS DE CONFORT

El alcance de los misioneros a las mujeres y a las jóvenes era siempre el más exitoso y provechoso. Eugenio nos dice que en Marignane

se congregó a las mujeres y a las jóvenes, a las 2 de la tarde… La asamblea era muy numerosa. Esta buena gente pasaría su vida en la iglesia..

A la mañana siguiente celebraban la Misa a las 8 de la mañana solo par a las mujeres, invitándolas a todas ellas a ir a la Comunión. Él describe la Misa con reflexiones específicamente referidas a ellas:

Misa de comunión de las mujeres, a las 8. Una vez situadas en la iglesia que ellas llenaban, se comenzó cantando el Veni Creator. Luego el Superior, asistido por el párroco revestido de estola y con acólitos, celebró una misa rezada…
Durante la Misa un misionero en el púlpito, de rodillas, hizo hasta la consagración piadosas reflexiones relacionadas con el sacrificio y con la comunión en la que debían participar todas las asistentes. Tras la consagración hizo en voz alta, con el mismo tono, todos los actos ‘antes de la comunión’ . Antes de administrar los santos Misterios, el oficiante pronunció unas palabras de fervor, lo que los italianos llaman un fervorino.
Distribuyó luego el cuerpo de Jesucristo a más de 400 mujeres o jóvenes que se acercaron a la santa Mesa con notable devoción y recogimiento…
Nos retiramos a las 10,30 cantando cánticos que parecían salir del fondo del corazón.

Diario de la misión de Marignane, el 8 de diciembre de 1816, E.O. XVI

Este tipo de experiencias positivas con “esta Buena gente que pasaría sus vidas en la iglesia” puede ser muy confortable para los Oblatos y, al mismo tiempo, muy peligrosa, porque nuestra naturaleza humana está siempre atraída por las “zonas de confort” donde vemos resultados. Todavía el corazón de Eugenio continúa retándonos en este sentido, tal y como se expresa en nuestra Constitución 5:

Donde la Iglesia está ya implantada, los Oblatos se consagran a los grupos más alejados de ella.

 

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